Música

Tocando en el futuro

Extraído del press kit de La música de los extraños: Yo-Yo Ma y el Silk Road Ensemble

Por Ambulante

13 Jun 2017

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Traducido por Aída Flores

Siempre, en algún nivel, estoy tratando de descubrir quién soy y cómo encajo en el mundo, algo que comparto con otros siete millones de personas”.  

Yo-Yo Ma

En el fondo, las nuevas tradiciones que el Silk Road Ensemble está creando pueden ser la salvación de las antiguas que está tratando de proteger. “Toda tradición es el resultado de una invención exitosa”, dice Yo-Yo Ma. “Pero en cuanto algo tiene éxito, la gente quiere más de lo mismo, y entonces la tradición se vuelve más pequeña. La idea de la cultura no es tanto la de preservar la tradición, sino la de mantener las cosas vivas y evolucionando. Mucha gente le tiene miedo al cambio, y a veces hay razones para sentir miedo, pero si puedes recibir al cambio con gusto, te conviertes en tierra fértil para el desarrollo”.

Como músico, Morgan Neville se siente privilegiado de compartirle la historia del ensamble al mundo. “La música es un magnífico caballo de Troya”, comenta el director. “Es una manera profunda de explicar y de explorar todos los diferentes problemas que hay. Todas las películas acerca de la música que he hecho en realidad se tratan de algo más. Por ejemplo, A 20 pasos de la fama trata del ego y la fama. Stax Records en realidad trata del movimiento de los derechos civiles. Como las películas comunican historias y sentimientos, son una herramienta increíble para un cineasta. Nos permiten llevar a la gente a lugares a los que tal vez ni siquiera sabían que querían ir”.

La productora ejecutiva Diane Weyermann concuerda diciendo: “Morgan ha hecho muchos proyectos enfocándose en la música, pero en realidad nunca se tratan sólo de música. La música de los extraños: Yo-Yo Ma y el Silk Road Ensemble se trata del poder y de la inspiración que generan la música y las artes para conectar a personas sin importar todas las diferencias que pueda haber”. Lo que une a las películas de Neville es que todas tratan de cultura, afirma, “y que todas buscan presentar el papel que juegan el arte y la cultura en un mundo en el que todo se mide de formas muy concretas. Es muy difícil cuantificar el arte. Exploramos lo que significa la cultura para recordarle a la gente que la cultura es un reflejo de cómo nos vemos a nosotros mismos.

Esta película trata de recordarle a la gente que la cultura no es solamente la cereza del pastel, sino el plato sobre el que está”.

Admite que contar esta historia ha sido algo muy enriquecedor, pero también un gran desafío: “Nunca fue fácil. En este mundo casi no hay límites, pero gran parte del porqué hice esta película es porque son fenómenos que suceden en un mundo del que quiero aprender más. La historia pudo haberse ido por muchos caminos diferentes, hay muchos personajes y muchas ideas. Grabamos por todo el planeta. Era un rompecabezas bastante complejo que teníamos que armar. Teníamos a mucha gente inteligente diciendo cosas inteligentes acerca de la música, pero al final, al menos para mí, eso no se compara con la experiencia de la música en sí. La música habla por sí misma.

“Quiero que cuando la gente salga de la sala sienta que ha aprendido algo que ni siquiera sabían que quería aprender”, continúa el cineasta. “Espero que las personas puedan ver una versión de ellos mismos en alguno de los personajes y que vean que todos estamos en este viaje de definirnos a nosotros mismos, la única diferencia es que estos personajes lo hacen a través de la música”.

Para Yo-Yo Ma, el Silk Road Ensemble le da elementos de su propia vida. “Mi padre nació en 1911 y se fue de China cuando tenía unos 25 años para estudiar en Francia. Escribió acerca de cómo sonaría la música china con técnicas de composición francesas. Después de todos estos años, yo tomo el mismo camino. ¿No es raro?”.

El Silk Road Ensemble ha sido un hogar para él, dice Yo-Yo Ma. “Empezamos como un grupo de músicos que se reunían para ver lo que podía suceder cuando se juntan algunos extraños. Ahora, cuando estoy con ellos, siento mucha confianza y creatividad. Yo me apoyo, me inspiro y recibo energía del trabajo que ellos hacen. Es un placer ver cómo maduran como artistas y cómo contribuyen a la cultura. Todos se interesan mucho en sus comunidades, algunos dan clases o hacen festivales. Todos han hecho que sus vidas sean significativas y que tengan sentido en circunstancias que a veces son difíciles, y yo siento que soy un ser humano más pleno por la experiencia de conocerlos y de trabajar con ellos”.

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