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Género

Cómo Suecia venció el sexismo en la industria del cine

Las directoras en Hollywood siguen estando en desventaja, pero un país ha logrado lo imposible en cuanto a equidad de género en el cine.

Por Deborah Coughlin

8 mar 2017

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Vivimos en la era de Damas en guerra, Notas perfectas, Cazafantasmas -con un reparto exclusivamente femenino- , la era de Poehler, Dunham y Fey: uno pensaría que los problemas de género son cada vez menos en la industria del cine. Sí, uno lo pensaría, pero estaría equivocado. En el Festival de Venecia de este año, la Red Europea de Mujeres en el Audiovisual (EWA, por sus siglas en inglés) exhortó a “que los gobiernos a nivel nacional y europeo le pongan fin a la censura de la visión que las mujeres tienen del mundo”. Están a la mitad de su proyecto de investigación paneuropeo y ya es evidente que en pleno 2015 las mujeres siguen recibiendo malos tratos en la industria del cine.

Como es bien sabido, Kathryn Bigelow sigue siendo la única mujer en ganar un Óscar a Mejor Dirección, por su película The Hurt Locker, categoría en la que sólo cuatro mujeres han sido nominadas en toda la historia de los premios. En la industria hay cinco hombres por cada mujer y el 91% de todos los trabajos de dirección son para ellos, lo cual quizás explica por qué el 90% de las películas no tienen un reparto igualitario entre hombres y mujeres. Si eres una directora, cuyo nombre no es Kathryn Bigelow, tu oportunidad de que te contraten o de recibir fondos es más baja que nunca. No obstante, según la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, 51% de las personas que conforman la audiencia, el año pasado, eran mujeres, ¿por qué diablos no estamos haciendo la mitad de las películas también?

The Hurt Locker es la única película por la que una mujer ha ganado el Oscar a Mejor Dirección.

The Hurt Locker, por la que Kathryn Bigelow ganó el Oscar a Mejor Dirección.

Un país se ha atrevido a exigir exactamente eso, Suecia. En apenas dos años y medio, este país ha logrado lo imposible: ha alcanzado equidad de género en el financiamiento de películas y en mostrar el trabajo del mismo número de directoras que de directores en los cines suecos.

El Instituto Sueco del Cine, la organización principal de financiamiento y apoyo a la realización nacional, le debe estos cambios a una mujer: Anna Serner. Esta sensata sueca se convirtió en directora general del instituto en 2011 y se propuso demostrar que se puede lograr justicia, y rápido. Serner comentó para Broadly:

Hombres y mujeres deben tener las mismas posibilidades en la sociedad.

Cuando Serner llegó al Instituto Sueco del Cine, las mujeres representaban un 30% de todos los productores y directores, y apenas un 25% de las solicitudes de financiamiento.

“En mis trabajos anteriores, aprendí que hablar no sirve de nada,” declara. “Muy pronto decidí que tenía que dejar de hablar y empezar a actuar, porque entonces podemos hablar de mis acciones.” Serner se tomó seis meses para investigar las creencias más populares del porqué las mujeres no tienen éxito en la industria del cine, para posteriormente hacer un plan de acción que abordara cada uno de estos argumentos.

Encontró cinco argumentos, los cuales no sólo existen en Suecia, sino también en Hollywood y en toda la industria. En primera, que no existen realizadoras competentes. Serner rápidamente hizo una plataforma web para presentar a estas mujeres: listo. “El segundo es que las directoras no llegan a hacer una segunda o tercera película, lo cual es verdad”, comenta.

Tercero: hay más chicos que quieren ser directores. Serner explica, apasionadamente, que esto “no es verdad […] las chicas quieren llegar a ser directoras, pero no creen que sea posible. Y no lo creen posible porque siempre que le dicen al mundo que quieren ser directoras, tienen que escuchar: ‘¿Sí sabes lo difícil que es?’ Entonces se desaniman, su autoestima baja, mientras que los hombres escuchan: ‘¿Quieres ser director?, es difícil, pero seguro lo logras.’”

Las lindas, uno de los documentales dirigidos por una mujer de Ambulante 2017.

Las lindas, uno de los documentales dirigidos por una mujer en Ambulante 2017.

La solución de Serner fue llegar a las escuelas y cambiar actitudes a través de asesorías, talleres y capacitaciones en “estructuras sociales y equidad de género. [Necesitamos] usar nuestro dinero para impulsar, estimular y propiciar conciencia de género.”

La cuarta dificultad que Serner enfrentó fue el argumento de que no sirve de nada contar el número de mujeres en la industria, porque es la calidad de las películas lo que importa, no quién está detrás de la cámara. Lo que pasa es que en la meritocracia perfecta, los hombres blancos heterosexuales son los mejores directores. “La calidad está en los ojos del espectador”, Serner contraargumenta, y nos explica que las personas no están acostumbradas a cómo las mujeres cuentan historias. “Nos atrevemos a decir que hay calidad incluso cuando no estamos acostumbrados a ver esa calidad”.

Mientras otros mantienen su distancia de la idea de la discriminación positiva, Serner sostiene que esto sí se trata de números. Se asegura de que el instituto financie el mismo número de directores que de directoras cada mes, en lugar de hacer la cuenta al final del año, lo cual significa que cualquier problema con respecto al financiamiento puede resolverse en cuatro semanas. “Contamos el número de directoras, y no sólo una vez al año, porque de esa forma lo haces al final del año, un año que ya pasó, y tienes que volver a empezar el otro año en mayo, o cuando estén listos los números; en lugar de eso, contamos cada decisión, y tomamos decisiones cada mes”.

Batallas íntimas, otro documental dirigido por una mujer en Ambulante 2017.

Batallas íntimas, otro documental dirigido por una mujer en Ambulante 2017.

Pero la principal barrera tiene que ver con el sector privado, porque éste no tiene interés en financiar películas hechas por mujeres. Mientras el Instituto Sueco del Cine controla el financiamiento público, el financiamiento privado continúa segregado por género. “Por desgracia, para el sector privado, esto demuestra que se necesitan regulaciones”, Serner declara con aire sombrío. “Cuando el sector privado trabaja sin regulaciones, no aceptan el cambio. Nosotros somos un financiador público, pero ¿qué tal si Warner Studios tomara las mismas decisiones que nosotros?, podrían hacerlo, pero no lo hacen”.

Los cambios radicales de Serner han encolerizado a agentes importantes en la industria. Hizo enfurecer a Dinamarca al retarlos por su historial de equidad de género en el cine. Dinamarca afirma que sí existe la equidad, Serner no está de acuerdo. Uno de los actores más famosos de Suecia la ha llamado “perra” en televisión.

Hemos ganado más premios que en años anteriores, hemos sido seleccionados en más festivales, y en la mayoría de estos casos, hay que agradecerle a las mujeres por ello.

Serner incluso compadece a aquellos en su contra. “En gran parte entiendo que cuando te sientes amenazado, es difícil creer que te van a aplaudir. Los jóvenes aplauden porque no han alcanzado su techo de cristal, incluso los hombres jóvenes son solidarios”.

Suzanne Osten, una legendaria directora sueca de cine y teatro, cree que la industria se ha vuelto mucho más acogedora para las mujeres desde que Serner llegó al Instituto Sueco del Cine. “Definitivamente sí”, afirma, “existe una política abierta sobre [realización de] género y étnica”.

La reina de la industria ha hecho diez películas de ficción entre 1982 y 2015, pero ya se ha encontrado en desventaja frente a sus colegas masculinos en cuanto al financiamiento. No obstante, su película más reciente recibió 16 millones de coronas suecas, nueve de los cuales vinieron del Instituto Sueco del Cine. El problema, en su opinión, no sólo se trata de dinero. “Necesitamos crear una nueva estructura en la industria”, comenta. A las mujeres les interesan “otros temas: problemas emocionales más profundos, la infancia”, que las audiencias no están acostumbradas a consumir aún, pero esa es la razón por la cual las mujeres están haciendo “películas nuevas e interesantes”.

Ovarian Psycos, otro documental dirigido por una mujer en Ambulante 2017.

La revista dedicada al cine Sight & Sound recientemente publicó un número titulado “The Female Gaze” (La mirada femenina), en el que escribieron sobre 100 películas dirigidas por mujeres que han sido ignoradas por la historia. “Es censura de cierta forma, cómo escribes la historia del cine”, declara Isabel Stevens, la editora de la revista, pero ella también cree que los tiempos están cambiando. “Desde la década de los setenta, con el auge del movimiento feminista, se ha estudiado a las cineastas. En la actualidad parece ser que este tema está en la conciencia del público y no sólo en la de unos cuantos académicos, lo cual es fantástico”.

No es un asunto de género únicamente, la raza también está implicada en esto, y para cualquier minoría es difícil.

Regresamos al mismo problema una y otra vez: no se trata de a quién conoces, sino también de cómo te ves. “Cuando hay hombres blancos en el poder, muchos de ellos (no todos) contratarán a personas que se ven como ellos. La situación se perpetúa”. La influencia del Instituto Sueco del Cine podría llegar más allá de las costas suecas muy pronto. El financiamiento en el Reino Unido le dará al sistema un golpe muy a la Serner. “El Instituto Británico del Cine ha presentado un esquema de diversidad con tres mínimos, lo que significa, básicamente, que sólo recibirás fondos públicos si cumples con ciertos criterios”.

Mi primer trabajo después de la universidad fue en una productora de cine: estaba en la recepción reservando taxis, recibiendo mensajería y llenando, sin descanso, prensas francesas. Un día, platicando con el productor ejecutivo le comenté que me encantaría tener la oportunidad de trabajar con uno de los directores. “Las mujeres por lo general empiezan en la recepción y de ahí pasan a producción”, me dijo bruscamente. “Los chicos empiezan de mensajeros y luego se hacen directores”. Me tomó ocho años atreverme a llamarme a mí misma directora luego de ese consejo. Las mujeres en el cine tienen que estar en el equipo y no sólo en labores tradicionales como vestuario y maquillaje. Con personas como Serner al mando, quizá llegará la hora de que las mujeres comiencen a dirigir.

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