LGBTQ

Florece Caricia

Reseña de Caricia

Por Adaline Torres

9 mar 2017

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Este documental de David Montes Bernal es en sí una amable caricia a su protagonista, la estilista transgénero que lleva por nombre Caricia y quién confiesa al final del corto: “Es muy difícil encontrar una caricia”. Caricia ha vivido situaciones muy duras: es una víctima-sobreviviente de la violencia de género. El abuso que Caricia sufrió, naturalmente le afectó y afligió muchísimo, como le afectaría y afligiría a cualquier ser humano. Pero su experiencia resalta los casos de violencia de género de los cuales no se escucha ni se habla lo suficiente, o sea que, tampoco se denuncian lo suficiente.

Caricia, entonces, también es documentación y denuncia, en contra de la violencia de género que azota a la comunidad trans.

El cortometraje se desarrolla en el estado de Guerrero, específicamente en Cuajinicuilapa, el lugar de origen de Caricia, donde observamos su día a día: desde su estética unisex ligeramente decorada con su retrato, tacones glamorosos y la novela Arráncame la vida, hasta sus coquetas andanzas a fiestas donde la juerga y el baile se ven muy sabrosos. La fotografía del documental es muy hermosa; en varias escenas percibimos luz natural, paisajes y atardeceres que robustecen la belleza y fuerza interior que caracterizan a Caricia. Esta fotografía sensible y detallista, junto a las confesiones de Caricia, establecen un espacio íntimo, ideal para que el espectador se conmueva y se inspire profundamente con la historia de dolor, esfuerzo y valentía que nos confía Caricia.

La fotografía sensible y detallista establece un espacio íntimo.

La fotografía sensible y detallista establece un espacio íntimo.

Al final del corto Caricia declara: “Quizás en su momento pude estar muerta por dentro, quizás tuve una decepción o algo que me dolía, y en realidad sí me sentí muerta por dentro. Pero salí adelante porque tenía que salir. Y aquí estoy, y siempre me verán de pie como un árbol”. Con esa declaración, es ella quién termina acariciándonos a nosotros, deleitándonos con su verdad y su poesía. Caricia está de pie como un árbol cuyas ramas crecen y florecen espléndidas, cada año, después de caerse.

 

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