Música

La Aldea: lugar de liberación

Reseña de Esto es lo que hay

Por Cecilia Torres

9 mar 2017

Compartir

Un arte censurado es lo más peligroso que le puede suceder a un pueblo. Controlar y callar la voz de una generación debería ser un delito, pero en Cuba cualquier tipo de expresión que se interprete como “contra la revolución” por el gobierno, es desmantelada y criminalizada. En un ambiente donde el pueblo se siente traicionado y explotado, las voces auténticas y honestas de los artistas son lo que podría salvar al país.

Los Aldeanos, Aldo “El Aldeano”, Bian “El B” y Silvio “Silvito el Libre”, son poetas contemporáneos de La Habana que luchan contra la injusticia social y política en Cuba usando el hip-hop como herramienta de arte subversivo. La Aldea es un pueblo ficticio que funciona como espacio cultural subversivo y activista creado por los cubanos, los luchadores. Las letras de sus canciones se transforman en salmos testigos del sufrimiento de su pueblo. Aún con la censura estricta de la distribución y consumo de la música de La Aldea, la gente cubana desafía la ley y recorre largas distancias para escuchar la verdad que Los Aldeanos difunden y que, por medio del arte, libera al pueblo cubano de la opresión.

Callar la voz de una generación debería ser un delito.

Callar la voz de una generación debería ser un delito.

Los medios de comunicación, que se atreven, los consideran el grupo contestatario más importante de su generación que critica al sistema castrista de Cuba. Léa Rinaldi, directora francesa, nos pinta un retrato potente con escenas repletas de activismo musical y momentos íntimos de las vidas de estos hombres a lo largo de seis años. Somos testigos de la pasión de los jóvenes Aldeanos en entrevistas de archivo de 2009 y los seguimos hasta la terminación de algunos aspectos del embargo estadounidense a Cuba en 2015. Vemos cómo la ideología de los jóvenes poetas-activistas se desarrolla y se difunde hasta alcanzar audiencias internacionales. Las propuestas de festivales en el extranjero les conceden sus visas para salir, por primera vez en sus vidas, de Cuba.

A lo largo del documental observamos las contradicciones del gobierno cubano y de sus ideologías políticas.

Rinaldi media estas conversaciones de una manera implícita, a través de imágenes que forman y apoyan sus declaraciones, en lugar de dejar las declaraciones por sí solas. Somos testigos de enfrentamientos con autoridades en los que la hipocresía de sus acciones es revelada por nadie más qué por sí mismos. La relación entre Los Aldeanos y todo tipo de sistema, sea gubernamental o mediático, es tensa. Los medios estadounidenses no comprenden por qué un grupo que lucha contra la censura en su país, se abstiene de la libertad de expresión en países extranjeros. Pero Aldo, Bian y Silvio declaran claramente su propósito, que no tiene ninguna alianza con sistemas externos: “la revolución se hace de adentro hacia fuera”.

 Los Aldeanos respetan religiosamente su ideología de principio a fin y regresan a La Habana después de una gira que afirmó sus perspectivas del extranjero. Aldo, Bian y Silvio comprenden que el cambio no se logra a la distancia, sino por medio de una lucha directa y activa. A través de todo, al final de la crónica de seis años, nos encontramos delante del océano; delante de lo que conecta a los cubanos, exiliados y oprimidos, por igual. Nos encontramos delante de su lucha conjunta.

Relacionados

Más documentales sobre Música

Patrocinadores