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Música

Cuando sentimos el poder

Conversación con los directores Morten Traavik y Ugis Olte extraída del press kit original de la película

Por Gustavs Terzens

25 abr 2017

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Paradox es el segundo nombre de esta película, ¿no?

Ambos: Emm, sí y no.

¿Qué se necesita en el contexto de esta película para asimilar estas paradojas? Este proceso de ajustarse al otro trajo consigo algo más, cualidades de ustedes y de los norcoreanos. ¿Qué cualidades conocieron de ustedes mismos que no conocían?

Morten Traavik (MT): Aunque fue muy intensa para mí, esta última semana, que es cuando termina el proceso, sólo es la punta del iceberg. Los conciertos de Laibach en Corea del Norte llevaban más de un año planeándose antes de que nosotros llegáramos. Dirigiendo todo, hablando desde Europa con personas en Pyongyang, intentando mantener todo en orden, y después también todo el manejo de la prensa a través de las entrevistas, lo cual implica ser consistente y tratar de contestarle a todos. Pero con todo eso, esa semana fue probablemente el punto de mi vida adulta en el que todo lo que había aprendido hasta ese entonces se puso a prueba, y no sólo como director, sino también como ser humano. Es decir, en todos los niveles siempre estaba sucediendo algo que necesitaba de mi respuesta. Me tomó varios meses poder relajarme porque fue un período de trabajo extremadamente intenso, pero también había muchas cosas que podían salir mal (y casi ocurrió varias veces). Como le dije a mi esposa cuando regresé: tendrás que verme como un veterano de guerra por un tiempo, voy a necesitar un tiempo para reintegrarme a la sociedad civil normal.

Uģis Olte (UO): Yo aprendí dos lecciones de vida durante la filmación. La primera fue que realmente debo revisar la información que obtengo y las fuentes de donde la obtengo. Fui a Corea del Norte sabiendo únicamente lo que se dice en las noticias: generales ejecutados por la artillería antiaérea y criadores de tortugas que son asesinados por no portarse correctamente con su líder. Casi suena como un mito griego.

Realmente no estoy seguro de que nosotros los occidentales no vivamos bajo una propaganda de la misma magnitud que la suya.

Claro que dos propagandas socialmente muy diferentes, tienen una organización totalmente distinta, pero… tenía que cuestionarlo todo. No debo basarme mucho en la forma en la que se presenta la información en los medios occidentales. Y la segunda lección fue que yo estaba completamente seguro de que la manera en la que funcionan las dictaduras o los regímenes totalitarios es con un líder o élite por un lado y el pueblo oprimido por el otro, que es probablemente como sucedía en la Unión Soviética, porque la Unión Soviética estaba muy abierta a las frecuencias que podían conocerse. La gente sabía cosas y por eso se echaban a perder. Pero en Corea del Norte sentí que las personas eran puras de verdad, que nada externo las había corrompido.

¿Como Pókemon, la pornografía y todo lo demás?

UO: Como… la libertad de elección, porque no tienen tanto de donde escoger. Crecen en un sistema y son parte del sistema, no hay dictador y masas oprimidas. Todo es el sistema.

"En todos los niveles siempre estaba sucediendo algo que necesitaba de mi respuesta".

En todos los niveles siempre estaba sucediendo algo que necesitaba de mi respuesta.

Juntos como uno sólo.

La gente es el sistema. Y la única posibilidad de que alguien pueda romper con el sistema es aprendiendo algo que los inspire a hacerlo.

Esta película me lleva a otro nivel de entendimiento porque usan la cultura popular, el rock and roll, para comunicarse con el régimen del país, como un instrumento para hacerlo. ¿Cómo es que el rock and roll puede ser un medio para comunicarse con Corea del Norte?

MT: No creo que como está el mundo en nuestros días, haya otra banda más que Laibach que pueda hacerlo. ¿Quién podría hacer un rock que al mismo tiempo sea parecido al estilo musical de Corea del Norte? Por supuesto que esta es la razón principal por la que elegí a Laibach, porque aunque son algo completamente diferente para los norcoreanos, su imagen, su historia, su iconografía, y más que nada su música, tienen elementos que recuerdan a los tambores militares, a los pomposos arreglos orquestales y demás. También las letras de las canciones; si escuchas “Life is Lifeo “One Version, sus versiones de oldies de la época dorada, las letras bien podrían ser frases de los programas del Partido de los Trabajadores de Corea: “Cuando sentimos el poder, todos damos lo mejor”, “Un corazón, un alma, sólo una solución”. Son más o menos las mismas ideas.

La misma frecuencia, ¿no?

MT: Sí. Para mí, la belleza de esto es que Laibach fue algo muy inesperado por ser la primera banda occidental en tocar en Corea del Norte, pero también algo muy lógico. Entonces también es paradójico. Estoy muy orgulloso de haberle presentado este fenómeno a un sistema que no está muy familiarizado con las paradojas.

Sin embargo, en la siguiente fase del proceso, cuando están en su casa elaborando este maravilloso montaje de una película con un inicio y un final, ¿los egos de los directores comienzan a aparecer de nuevo?

UO: Sí, tuvimos algunas peleas en las que nadie ganaba y nadie perdía. Pero después de un tiempo inventamos un tipo de régimen para nosotros mismos. Decidimos hacer la película en un ambiente de rock. Eso significó tres hombres, nosotros dos y el editor Gatis, en el mismo cuarto lanzando ideas por todas partes.

Como un palomazo.

UO: Sí, como echar un palomazo. Y nadie se puede poner muy autoritario con sus propias ideas. Entonces lo que pasó fue que inmediatamente había una mezcla rara de dictadura y democracia. Si tú tienes una idea y para los otros no tiene sentido, tu idea no pasa.

MT: Pero pienso que crecimos mucho juntos. Hasta podrías decir que ahora somos como Brokeback Mountain, en donde yo soy el Jack Twist de su Ennis Del Mar [ríen]. Entonces vaya que ha sido un proceso en el que hemos tenido que sofocar los egos para la causa común. ¡Como trabajadores modelo!

Tampoco es fácil lidiar con estrellas de rock, sabes.

Ambos: Tienes toda la razón.

¿Quién podría hacer un rock que sea parecido al estilo musical de Corea del Norte?

¿Quién podría hacer un rock que sea parecido al estilo musical de Corea del Norte?

Entonces, ¿cómo fue estar con Laibach en el asiento trasero, por así decirlo, como pasajeros en la película? O sea, ellos no eran los conductores; eran ustedes.

MT: Tal vez los fans de Laibach se molesten un poco por eso.

Sí. Ellos dan el espectro, el prisma, la mirada para ver esto. Pero sigo creyendo que son diferentes de la imagen clásica de la banda de rock. Ya sabes, los grandes egos que quieren adueñarse del escenario.

MT: Esa es una de las razones principales por las que Laibach me parece tan interesante. No es sólo su música. Laibach siempre se ha tratado de muchas otras cosas además de la música. De hecho, son un colectivo de activismo cultural, podrías decir. Y no creo que muchas otras bandas habrían entendido tan instintivamente que la película tenía que ser así. ¿Sabes a lo que me refiero? Porque no es una película de un concierto, se aleja mucho de las películas de conciertos o de promoción de tours que pueden ser producidas por las bandas mismas. Sabes, no es como Rammstein en América o cualquier otro producto comercial. Pero también podrías decir que hasta las partes de la película que no son de Laibach, son de Laibach.Creo que eso es un verdadero totalitarismo, o tal vez totalismo en acción, ¡justo ahí!

La verdad. “Verdad” es una palabra difícil aquí, porque ustedes podrían exponerse a muchos tipos de crítica, tanto artística, como moral e ideológica.

UO: Claro. Hay mucha dinamita dentro de esta película. Pero no tenemos que llegar a un consenso con todos, no tenemos que estar de acuerdo con nada de lo que esté en la película. Como dije, yo estuve ahí, eso es lo que vi y puedo garantizarles que nada está manipulado de ninguna manera. Y si alguien tiene más experiencia y mejores habilidades empáticas, y puede imaginarse la realidad mejor que yo entonces es libre de criticarla.

Creo que el único crimen que podría cometer un cineasta al hacer una película así es manipular la realidad para que se vea diferente a como realmente es.

Y creo que el único “crimen” que estamos cometiendo es tener un acercamiento juguetón, no nos tomamos el montaje ni lo que ocurre en la película tan en serio.

Morten, tú vienes de un país liberal, democrático y rico, y estás haciendo una película con un equipo que ha pasado un tercio de sus vidas bajo un régimen comunista…

MT: Pero ahora vivo en Suecia, ¡es muy opresivo! [Ríe]. Es como una Unión Soviética hecha por gays. Siéntete libre de publicar eso. Estoy hablando completamente en serio.

[Ríe] Específicamente gays, no lesbianas.

MT: Sí, gays, porque una Unión Soviética lesbiana sería aún más opresiva que la gay.

Se aleja mucho de las películas de conciertos que pueden ser producidas por las bandas mismas.

Se aleja mucho de las películas de conciertos que pueden ser producidas por las bandas mismas.

En una palabra, ¿cuál es la misión de esta película?

UO: Creo que es liberar. El nombre de la película es Día de la independencia. Bueno, es el nombre de un día de festejo nacional, obvio, pero también puede estar describiendo un tipo de reacción que el espectador, ya sea occidental o norcoreano, podría tener hacia la forma en la que ve el mundo, tal vez se libere un poco.

¿Liberado de su forma de pensar predeterminada? ¿De cómo percibimos…?

Tal vez simplemente libre de hacer algunas preguntas. “¿Por qué pienso de esta manera?”, “¿Estoy 100% convencido de saber cómo son las cosas?”

¿Morten?

MT: Iluminación para la gente. Para las dos. ¡Y un buen show!

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