Conflictos sociales

¿En qué consiste el nuevo sistema penal en México?

Por Ma. Cristina Alemán

5 abr 2017

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En años recientes, el modelo de justicia en México cambió de manera significativa: en 2008 se aprobó una reforma constitucional al Sistema Penal Acusatorio y en 2016 el nuevo sistema se terminó de implementar a nivel nacional. Pero, como ciudadanos mexicanos, ¿entendemos bien en qué consisten estos cambios? En Ambulante decidimos preguntarle a una experta para obtener un panorama más claro.

Entrevistamos a Bertha Alcalde, licenciada en Derecho por la UNAM y maestra en Derecho Internacional por la Universidad de Nueva York, que ha trabajado en torno a la reforma del sistema de justicia penal en México desde 2006 (puedes leer más sobre su trayectoria al final de este artículo). Ella nos explicó lo siguiente:

¿Cuáles son los cambios más importantes con respecto al sistema anterior?

1. Pasamos de una metodología de expedientes a una metodología de audiencias.

Este es un cambio en relación a cómo los jueces toman las decisiones a lo largo del proceso. En el sistema anterior, el proceso era en base a los expedientes: se iba armando un expediente en donde se recopilaban las pruebas, los testigos, etc. ¿Cómo decidía el juez si una persona era culpable o inocente? Se le hacía un proyecto de sentencia, leía el expediente y, en base a eso, decidía.

En cambio, en el nuevo sistema tenemos una metodología en base a audiencias. Esto quiere decir que el juez no decide sobre un expediente, sino que decide sobre lo que le exponen las partes en una audiencia. El juez tiene que escuchar directamente a dos partes contrarias, escucha al Ministerio Público (MP), escucha a la defensa, y luego decide.

<em>Batallas íntimas</em>, parte de Ambulante Por la justicia.

Batallas íntimas, de Lucía Gajá, parte de Ambulante Por la justicia.

¿Cómo son estas audiencias? Son audiencia públicas, a las que cualquier persona puede entrar y son audiencias en donde siempre tiene que estar el juez presente. Existe el principio de inmediación, que quiere decir que el juez no puede delegar sus funciones a otra persona (esto pasaba antes), sino que siempre tiene que estar ahí escuchando directamente a los testigos y a las partes. Además, son audiencias que se tienen que dar de forma continua. De ser posible, en el juicio todas las pruebas se tienen que presentar en un mismo día y, si son muchas pruebas, tiene que ser un día tras otro, es decir, tiene que haber concentración. Las pruebas se deben desahogar lo más rápido posible para que el juez tenga un panorama completo de lo que pasó.

Los juicios orales son la última parte del proceso. El proceso penal tiene distintas etapas: una etapa de investigación, donde las partes investigan para ir armando su caso; una etapa intermedia en donde las partes se preparan y ofrecen pruebas para ir al juicio; y una etapa final, que es lo que conocemos como juicio oral. En esta etapa final hay un tribunal y un juez distinto al que llevo el proceso en las etapas previas (este es otro de los cambios al sistema). En esa última audiencia, que es la más importante del proceso, se desahogan las pruebas, es dedir, se interrogan los testigos, se presentan las pruebas materiales, y se da la sentencia.

2. Ahora existen mecanismos alternativos de solución de controversias.

Estos ofrecen una solución distinta a la cárcel y que no involucra necesariamente un proceso penal ante un juez. Específicamente, se trata de:

Acuerdo reparatorio: Se brinda la oportunidad a las partes involucradas a llegar a un acuerdo. Por ejemplo: Fulanito le robó un celular a Perenganito, y en lugar de procesar a Fulanito y que éste tenga que enfrentar una pena de prisión, Fulanito y Perenganito se van a poner de acuerdo. Perenganito le va a decir cuánto fue del celular y cómo se vio afectado por el robo, Fulanito va a exponer las razones por las que robó el celular y entre los dos llegarán a una solución que no necesariamente involucre un proceso penal. Para que la víctima y el imputado se puedan poner de acuerdo habrá personal especializado, o facilitadores, que los apoyen.

<em>Presunto culpable</em>, parte de Ambulante Por la justicia.

Presunto culpable, de R. Hernández y G. Smith parte de Ambulante Por la justicia.

Suspension condicional del proceso: Este mecanismo busca solucionar de fondo los conflictos, al igual que el anterior. En este caso, no se trata necesariamente de que la víctima y el imputado se pongan de acuerdo, sino de darle una segunda oportunidad al imputado imponiéndole una condición que no necesariamente es la prisión. Por ejemplo, Pedrito se peleó con Juanito y le rompió la nariz, en lugar de llevar un proceso largo que le cuesta mucho al Estado para que Pedrito vaya a prisión, Pedrito va a tener una segunda oportunidad porque se ve que su problema es de alcoholismo. Entonces, Pedrito se tiene que someter a un tratamiento para alcohólicos durante un año y, si soluciona su problema de alcoholismo, ya no será a procesado penalmente. Así, existe una solución que realmente ataca el problema.

Estos mecanismos son muy importantes porque se aplican a delitos menos graves y ofrecen soluciones que no necesariamente son la prisión porque, como hemos observado a lo largo de los años, la prisión no está solucionando de fondo los problemas, es muy costosa para el estado y no está reduciendo la criminalidad.

3. Ahora se respeta el principio de presunción de inocencia.

Este es el principio que indica que tú siempre serás considerado como inocente hasta que el ministerio público pruebe lo contrario y el juez dicte una sentencia que así lo establezca.

Si bien antes este principio ya estaba contemplado en tratados internacionales que obligan a México la regla general era que en cuanto te señalaran por cometer un delito tu ibas a prisión en lo que durara el proceso. Existía algo que se llamaba la libertad bajo caución, pero eso implicaba pagar fianza para poder enfrentar el proceso en libertad, además, sólo aplicaba para los delitos menores.

<em>Justicia</em>, parte de Ambulante Por la justicia.

Justicia, de Maria Augusta Ramos, parte de Ambulante Por la justicia.

¿Cuál es el cambio radical? Ahora la prisión preventiva es excepcional. La nueva regla general es: yo te estoy acusando de un delito, como tú eres inocente porque aún no se ha comprobado que eres culpable, vas a enfrentar el proceso en libertad. Esto no quiere decir que ha desaparecido la prisión preventiva; cuando se prueba que el imputado es un peligro para la sociedad o que existe riesgo de evación de la justicia, entonces sí se puede aplicar la prisión preventiva, pero ésta es excepcional y el MP tiene que comprobar que existe ese riesgo.

4. Ahora existe la figura del juez de control.

Antes, un solo juez decidía si te habían detenido legalmente, decidía si había pruebas suficientes para iniciar un proceso, revisaba el expediente y decidía si eras culpable o inocente. El mismo juez decidía sobre todo. Ahora existen dos jueces distintos: existe un juez de control, que toma decisiones durante todo el proceso; y un juez de juicio oral, que sólo está presente en la audiencia del juicio.

Este cambio es importante porque así el juez que decide si una persona es culpable o inocente únicamente puede hacerlo en base a lo que sucede en la audiencia, no en lo que pasó antes. Este juez debe llegar como una página en blanco a la audiencia, esto es respetar el principio de imparcialidad. De lo contrario, el juez que llevó todo el proceso se fue formando una idea de lo que pasó o no pasó, y valorando cosas que no necesariamente tendría que valorar. La solución es tener dos jueces distintos: un juez de control que decide sobre lo que pasa durante las etapas previas del proceso y cuida que se respeten los derechos tanto de la víctima como del imputado; y un juez que lleva el juicio oral.

5. En el nuevo sistema se busca que la minoría de los casos lleguen a juicio oral, por eso además de las soluciones alternas (expuestas anteriormente), existen los mecanismos de decongestión.

Si todos los casos llegaran a juicio oral sería imposible resolver todo, se colapsaría el sistema, por eso necesita ser selectivo. Para lograrlo, existen los siguientes mecanismos:

El procedimiento abreviado: Ahora, una persona a la que se le acusa de un delito pueda aceptar su culpabilidad antes de ir a juicio oral y, a cambio, se le reduce la pena por la cual va a ser sancionada. Esto permite que el proceso termine mucho antes.

Criterio de oportunidad: Esta es la decisión exclusiva del MP sobre cuando sí y cuando no iniciar un proceso. El MP no siempre puede tomar esta decisión, sólo en condiciones muy específicas, por ejemplo, cuando los delitos son realmente menores. En este último caso el MP puede decidir que no va a gastar sus recursos en ir a juicio, aunque el imputado siempre estará obligado a pagarle a la víctima la reparación del daño.

<em>Los siete de Gugulethu</em>, parte de Ambulante Por la justicia.

Los siete de Gugulethu, de Lindy Wilson, parte de Ambulante Por la justicia.

Otro ejemplo importante del criterio de oportunidad es cuando el imputado acepta cooperar con el MP sobre otra investigación más importante. Por ejemplo, arrestan a Sutanito por vender marihuana en la calle y en lugar de iniciar todo un proceso penal en su contra (que va a costar muchísimo al Estado), le ofrecen a Sutanito la posibilidad de no procesarlo a cambio de información sobre su proveedor de marihuana. Esto ayuda a combatir la delincuencia organizada.

6. Hay cinco principios que rigen al nuevo sistema.

PUBLICIDAD: Ahora las audiencias son públicas. Antes, aunque en papel eran públicas, como el juicio era en base a un expediente, nadie se enteraba de lo que pasaba, ni siquiera las partes involucradas. Ahora todo el mundo puede saber, ir a las audiencias y entender por qué los jueces toman las decisiones que toman.

INMEDIACIÓN: Ahora el juez siempre tiene que estar presente en las audiencias y cuando se desahogan las pruebas.

CONTRADICCIÓN: Ahora las partes pueden controvertir lo que dice la otra parte. Es decir, si yo soy defensa y el MP aporta una prueba, yo puedo presentar pruebas contrarias a ésta y argumentar en contra de lo que está planteando el MP.

CONCENTRACIÓN: Ahora se tienen que desahogar el mayor número de pruebas en una misma audiencia.

CONTINUIDAD: Las audiencias tienen que suceder un día tras otro. Es decir, si hoy al juez sólo le dio tiempo de escuchar cinco testigos, los siguientes cinco testigos los tiene que escuchar mañana.

<em>La delgada línea azul</em>, parte de Ambulante Por la justicia.

La delgada línea azul, de Errol Morris, parte de Ambulante Por la justicia.

¿Por qué es importante que todos conozcamos el nuevo sistema penal?

En este sistema se respetan mejor los derechos humanos del imputado y de la víctima. En el caso del imputado, antes no se respetaba el derecho de presunción de inocencia, el derecho a ser juzgado en una audiencia imparcial y el derecho a tener un abogado defensor en el proceso y de tener la posibilidad de réplica. En el caso de la víctima, el nuevo sistema también respeta derechos que antes estaban olvidados, como el derecho a la reparación del daño, el derecho de protección y el derecho de participación en el proceso.

Uno nunca sabe cuándo pueda estar involucrado en un proceso, cualquier conflicto de la vida cotidiana se puede convertir en un conflicto penal, por ejemplo, un accidente de tránsito. Por eso es fundamental saber cuáles son los derechos con los que contamos para saber qué hacer en esa situación. Además, es importante que la gente conozca y confíe en los nuevos mecanismos y que sepa que si no hay prisión, esto no significa que hay impunidad. La prisión no siempre es la solución, la gente tiene tiene que entender por qué también a la víctima le conviene que existan otro tipo de soluciones.

Para un glosario completo de término legales, consulta: mexicoalternativo.org/glosario

Bertha Alcalde es licenciada en Derecho por la UNAM y maestra en Derecho Internacional por la Universidad de Nueva York, en donde concentró sus estudios en Derecho Penal y Derechos Humanos. Ha trabajado en torno a la reforma del sistema de justicia penal en México desde 2006, primero como auxiliar de investigación en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, posteriormente como asesora del Secretario Técnico en la SETEC, y de agosto de 2013 a septiembre de 2015, como directora del componente de capacitación dentro de la Iniciativa para el Estado de Derecho de la Barra Americana de Abogados (ABA ROLI México). Actualmente, colabora como investigadora externa en el Proyecto Justicia de CIDAC y en Borde Jurídico. Se desempeña también como abogada postulante y docente de jueces, ministerios públicos y abogados postulantes en distintas instituciones.

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