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Experimental

Indagaciones ficticias (y otras no tanto)

Reseña de Soy curiosa (amarillo)

Por Ma. Cristina Alemán

12 abr 2017

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En una de las funciones de Soy curiosa (amarillo) en la Cineteca Nacional, Mara Fortes, programadora de Ambulante, explicó que esta película es innovadora por su representación de la sexualidad de una manera franca, ¡rompió la barrera de los desnudos frontales masculinos en el cine! Como si eso no fuera suficiente, la película también fue revolucionaria por su mezcla de ficción y de documental. Además de su valor histórico, Soy curiosa (amarillo) es sobre la realización de una película, así que entra en una de las categorías favoritas de los cinéfilos más clavados: cine sobre cine.

El personaje principal, Lena, no corresponde al estereotipo de belleza clásica; es algo regordeta y cejijunta, pero (posiblemente por lo mismo) es muy entrañable. Lena es una estudiante de artes dramáticas que entabla una relación con el director de una película que ella misma protagoniza. En la película (en ambas películas) ella es curiosa. Tanto, que tiene un archivo, ordenado alfabéticamente, con toda la información que ha recabado a lo largo de su vida. En la caja etiquetada “M” están los hombres que ha coleccionado, son 24 incluyendo al más reciente.

En la caja etiquetada “M” están los hombres que ha coleccionado.

En la caja etiquetada “M” están los hombres que ha coleccionado.

Como parte de sus indagaciones, Lena entrevista a distintas personas en la calle, haciendo preguntas que continúan vigentes: ¿Existe un sistema de clases? ¿Debería haberlo? ¿Hay igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres? ¿Debería haberla? (No todos piensan igual). Su curiosidad está ligada a una urgente necesidad de resistencia política; Lena organiza una campaña a favor de la no-violencia, es admiradora de Martin Luther King y tiene en su habitación un retrato de Franco que le recuerda la persistencia del fascismo en el mundo. Soy curiosa (amarillo) es de 1967, pero el activismo de Lena no es un mal ejemplo a seguir en vistas del panorama social y político actual.

Los límites entre la ficción y la “realidad” son ambiguos.

Por momentos olvidamos que estamos viendo a Lena actuar en la película que se está realizando en Soy curiosa (amarillo); esto se complica si consideramos que siempre estamos viendo a una actriz en una película de ficción. Cuando Lena decide alejarse de la civilización y emprender un retiro espiritual, vemos su rutina de sacrificios auto impuestos: desayuna agua del río, come tres chícharos y cena una zanahoria; medita durante horas y descansa su cabeza sobre una almohada de clavos. Luego, intenta hacer yoga y falla. En su frustración, Lena detiene la toma y el crew de la película, que la estuvo filmando todo el tiempo, demuestra su habilidad yogística; el sonidista hace la flor de loto, los asistentes de cámara se paran de cabeza. En un momento brillante, recordamos que Lena y su historia son ficticias y, luego de una pausa, caemos en cuenta de que también el crew está siendo filmado. Así, Soy curiosa (amarillo) juega con nuestras expectativas del cine narrativo, manteniéndonos siempre atentos a los movimientos de un juego de cámaras y de miradas.

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