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Género

Gulistán, tierra de rosas: guerreras que luchan por la libertad

Por Ariana Akbari

2 may 2017

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Gulistán, tierra de rosas es una historia sobre la libertad. La cineasta turco-canadiense, Zaynê Akyol, cuenta la historia de las guerrilleras del PKK, una fuerza rebelde formada por personas de etnia kurda en Irak y Turquía. Desde el surgimiento del Estado Islámico (ISIS), un grupo terrorista conocido por sus brutales técnicas de guerra como la decapitación de mujeres y niños inocentes, los miembros del PKK se consideran protectores de sus conciudadanos.

El documental intercala escenas donde las mujeres entrenan en pacíficos paisajes verdes en la montaña, en lo que se denomina el “corazón del Kurdistán, y escenas de batalla en medio del desierto sirio-árabe. Durante su entrenamiento, ellas participan en ejercicios rigurosos para hacerse más fuertes y ágiles, tanto mental como físicamente. Es precisamente en algunos de estos momentos cuando la juventud de las soldados, cuyas edades no rebasan los veintitantos años, brilla ante la cámara. Akyol es capaz de capturar instantes inocentes con sinceridad: cómo las jóvenes ríen y se sonríen mutuamente, o ayudan a lavarse y trenzarse el cabello después de ejecutar sus ejercicios.

En las escenas del desierto, sin embargo, las mujeres se vuelven mucho más serias. La luz se oscurece y el tiempo comienza a perder su significado, desorientando al espectador como un soldado de la noche del PKK. Las primeras horas de la tarde sangran temprano en la mañana y sólo se interrumpen con los sonidos de la maquinaria: las armas están disparando a lo lejos, las bombas estallan y un camión acelera su motor para llevar soldados heridos a un hospital. Sus enemigos están tan cerca que podemos verlos sobre el horizonte. Casi podemos escucharlos respirar en la oscuridad. “Está demasiado tranquila, una mujer soldado susurra a la cámara.

Hay un fuerte componente ideológico en el vínculo de las soldados kurdas de Gulistán, tierra de rosas, creado a partir de un deseo de independencia y una creencia fundamentalmente compartida de que la vida comienza con una mujer la madre, por lo tanto la libertad, la educación, la cultura, lo social y la protección política también deben comenzar con las mujeres. Varias de las integrantes del PKK eligieron esta carrera militante porque les da la oportunidad de tener independencia, algo a lo que muchas mujeres del Oriente Medio no tienen acceso, así como una plataforma a través de la cual pueden expresar sus propias opiniones y obtener el poder de proteger a sus familias.

Gulistán, tierra de rosas recuerda a los espectadores los derechos humanos que a menudo dan por sentados. Vemos la importancia de la libertad reflejada en los ojos de estas mujeres guerreras del PKK, mientras llevan los cañones de sus amigos fallecidos y hablan de lo que harían si una bomba cayera en medio de su cena. Bailan de noche en formaciones, cantando y tomándose de la mano, sabiendo que al día siguiente irán al frente de batalla. Hablan ante la cámara de sus familiares, riendo y llorando, porque no saben si alguna vez los verán de nuevo. Sin embargo, continúan luchando por un mañana mejor y más libre.

¿Y no es eso lo que todos queremos: vivir mejor y en libertad?

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