Memoria

Reseña de Corazón de perro

Por Elena Fortes

31 Ago 2017

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Corazón de perro marca el regreso al cine, después de treinta años, de la prolífica artista, performancera, compositora experimental y pionera de la música electrónica Laurie Anderson.

La película se desenvuelve a partir de la peculiar relación entre la artista y su adorada perra Lolabelle, también pionera de la música y brillante tecladista del mundo canino. A través de un diálogo con Lolabelle, Anderson repasa todo aquello que la ha inspirado y aterrado a lo largo de su vida, desde su infancia hasta un presente profundamente trastornado por los atentados en Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Al estilo del cine-ensayo de Chris Marker, Anderson logra una profunda meditación sobre la vida y la muerte a partir de su relación con el budismo tibetano. Dilucida, a través de su universo visual y sonoro único e intransigente, cómo la construcción de narrativas conforman nuestra relación con el mundo y la memoria.

En esta exploración, cuestiona la fragmentación y saturación de información y su relación con las políticas actuales de vigilancia. El resultado es una de las piezas audiovisuales más originales de los últimos tiempos; un homenaje al acto de creación, a la resiliencia y expresión del ser.

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