🤖 la Convocatoria del Fondo Levantemos México ya está abierta, consulta las bases de participación aquí

Política

Cómo la victoria de Trump hizo del mejor documental de 2017 un grito de guerra

Ex Libris – The New York Public Library no se pensó como una película política, pero los eventos recientes la convirtieron en una.

Por Eric Kohn

9 feb 2018

Compartir

Traducción: Nidia de la Vega

Frederick Wiseman ha hecho excelentes películas, a su manera y durante medio siglo, que profundizan en los matices de las instituciones y comunidades. Desde el retrato trascendental que hizo en 1967 de un hospital psiquiátrico (Titicut Follies), hasta su película más reciente Ex Libris – The New York Public Library, el legendario documentalista de 88 años sigue filmando y editando prolíficamente retratos que poco a poco van tomando fuerza, con un estilo inquisitivo inigualable en su campo. Uno no ve las películas de Wiseman, conocidas por sus duraciones épicas, uno vive en ellas.

Ex Libris no es la excepción, pero los eventos recientes le brindan a este análisis exhaustivo de 197 minutos sobre las funciones de la institución literaria de Nueva York un nuevo contexto, incluso para sorpresa del director.

“Trump la convirtió en una película política porque representa, en mi mente, todo lo que él no cree o no entiende”, explica Wiseman por teléfono desde su hogar en París. “La película en sí no es ideológica, pero en el ambiente político actual, se vuelve ideológica”.

Frederick Wiseman. Fotografía de Erik Madigan Heck.

De hecho, la misma existencia de Ex Libris celebra un proceso intelectual que el gobierno de hoy en día amenaza constantemente. Esta reflexión genial, de más de tres horas, tiene fuertes competidores en la carrera hacia los Oscar: las taquilleras Jane (retrato de Jane Goodall) y Faces Places generan expectativa, junto con el oportuno escándalo de dopaje ruso Icarus; no obstante, Ex Libris logró llegar a la lista de las quince películas preseleccionadas para competir como Mejor Documental, y merece ser considerada seriamente por cualquier votante comprometido de la Academia que esté consciente de las mejores opciones de la boleta.

A pesar de que el incansable Wiseman tiende a sacar adelante un proyecto tras otro, Ex Libris sigue haciéndose presente gracias a las nominaciones que recibió en Cinema Eye Honors y en los Premios Gotham, además de la preselección de los Oscar. Por eso, el cineasta ha tomado esta oportunidad para explorar el nuevo contexto que Trump le ha dado a su proyecto.

En palabras de Wiseman, la biblioteca es “quizá la institución más democrática que existe porque todas las personas son bienvenidas. Uno ve representadas en ella a todas las clases sociales, a todas las razas y etnias, sin ser discriminadas. Trump no cree en esto. Él está en contra de la inmigración, le quita fondos a los programas de salud y educación. No cree en el conocimiento científico. Todo lo que Trump representa es totalmente contrario a lo que la biblioteca representa”.

Wiseman había terminado el proyecto cuando comenzaron las elecciones y, como muchos otros, no esperaba que Trump ganara. Insiste, no obstante, que no habría hecho la película de otra manera porque Ex Libris no aborda las amenazas a la existencia de la biblioteca, sino que exalta su valor multifacético. La cámara de Wiseman ronda las conversaciones con autores, los conciertos, los salones de clase y las reuniones del consejo; esto aporta a la lucha diaria por hacer que Estados Unidas vuelva a ser inteligente (Make America Smart Again).

La película en sí no es ideológica; en el ambiente político actual, se vuelve ideológica, afirma Wiseman.

“Yo no me propuse hacerla así. Yo me propuse hacer una película de lo que encontré en la biblioteca, pero esta existe en el contexto político de lo que sucede actualmente en Estados Unidos”.

El cineasta estaba especialmente consciente del sistema de apoyo de la biblioteca y del contraste que hace con un gobierno adverso a dichos esfuerzos. “Vemos a personas inteligente que de buena voluntad intentan ayudar dentro de sus posibilidades”, comenta. “Vemos a ricos apoyándola, y al gobierno solidario de Nueva York intentando expandir su capacidad y alcance”.

Pocos cineastas cambian sus prioridades ya adentrados en una carrera consolidada, pero Wiseman no es como la mayoría de los cineastas. Mantiene un control estricto de cada faceta de la producción y el producto final lleva al espectador dentro de su mente, recopilando detalles conforme Wiseman observa de cerca los rituales diarios de la civilización moderna. Como resultado, sus últimas películas pueden considerarse una reflexión sobre diversos procesos estadounidenses interconectados entre sí.

Ex Libris muestra otro microcosmos del ecosistema de Nueva York, sucesora de In Jackson Heights (2015), y profundiza la mirada tras bambalinas de la canonización del arte que encontramos en el documental grabado en Londres National Gallery (2014). Sin embargo, el tema general de Ex Libris sobre los retos del gobierno en materia de educación –tan obvio e ignorado– nos remonta a At Berkeley (2013), la mirada al funcionamiento interno de la Universidad de California en Berkeley.

Mientras grababa este último proyecto, Wiseman se dio cuenta de que la venerada universidad dependía bastante de la inversión privada, debido a la falta de apoyo por parte del gobierno estatal. “Tomé consciencia del esfuerzo político para bajar el nivel de la educación en Estados Unidos”, dice. “El pretexto de los recortes a los presupuestos de las universidades estatales es un esfuerzo político constante para tener una sociedad de tecnócratas”.

Durante la grabación de Ex Libris, Wiseman notó un contraste particular en esta falta de apoyo. “En la película nos enteramos de que el ayuntamiento está intentando recuperar el presupuesto que tenía antes de la crisis en 2008”, dice y enfatiza que “la complejidad del proceso político que llevó a apoyar a la biblioteca es una manera inteligente de manejar a las dependencias de la ciudad que ayudaron a fundarla”.

Wiseman admite haber hecho sólo una película expresamente política: State Legislature (2007), la cual explora la legislación de Idaho y, bajo su propio juicio, anticipa la evolución del Tea Party. “Las ideas que estaban adoptando se convirtieron en el Tea Party”, afirma. “Hay muchas personas en esa película que representan a la extrema derecha. De hecho es bastante gracioso, en mi opinión”.

Palabras como “gracioso” toman un nuevo significado en el Universo Expandido de Wiseman, ese que les pide paciencia a sus espectadores dispuestos a conocerlo bajo sus propias condiciones. Su actitud de no andarse con rodeos nunca ha flaqueado. “Parte de mi labor al editar esta película era reflejar imparcialmente la complejidad del sujeto en cuestión”, comenta. “Nunca intento simplificar. Me esfuerzo por expresar la complejidad de las actividades que ocurren en las instituciones que son mis sujetos”.

A él no le interesa reducir las duraciones épicas de sus películas para darle gusto a los espectadores más inquietos.

Intento descifrar lo que pienso, en lugar de enredarme en una fantasía especulativa sobre una audiencia, porque eso es una estupidez”, afirma. “Intento cumplir con mis propios estándares”.

El clima político podría cambiar la forma en la que habla de sus películas, pero es muy poco probable que cambie la forma en que las hace. No esperemos ver a Wiseman aventurándose en el territorio de Michael Moore. “Yo no creo que las películas didácticas convenzan a la gente”, explica Wiseman. “No me gusta hacer películas abiertamente ideológicas. La manera de cambiar la política es participar en ella. Hay mucho autoengaño entre aquellos que hacen películas unidimensionales y abiertamente políticas, porque están convenciendo a los convencidos”.

El siempre realista Wiseman admite que quizá le será difícil llevar Ex Libris a las figuras políticas que determinan el futuro de la educación actualmente. “Es difícil conseguir que un comité en el Congreso se siente a ver una película de tres horas”, acepta. “Pero quizá podemos hacer que la vean sus asistentes”.

Este texto fue originalmente publicado en www.indiewire.com y traducido para Ambulante.

Relacionados

Más documentales sobre Política

Patrocinadores