Familia

El terrorismo en la intimidad

Reseña de De padres e hijos

Por Samuel Maddox

14 mar 2018

Compartir

Traducción: Sara Sandoval.

Cuando el director Talal Derki era niño, su padre le dijo que grabara sus pesadillas para poder controlarlas. Después del ascenso del Frente Al-Nusra en la provincia de Idlib, al norte de Siria, Derki tomó la decisión de dejar la cómoda vida que había hecho en Berlín y adentrarse en una zona de guerra para grabar la pesadilla. En una hazaña increíble de periodismo documental, Derki siguió a un padre mientras criaba a sus hijos pequeños en medio de la guerra civil para seguir el camino del salafismo yihadista, con el objetivo de enviarlos a la batalla.

De padres e hijos demuestra ser un viaje conmovedor cuando Abu Osama pasa de ser un luchador hambriento de guerra que habla alegremente sobre los ataques del 11 de septiembre en una escena, a ser un padre cariñoso y gentil en la siguiente. La división convencional y simplista de los personajes en la pantalla en categorías de buenos y malos, protagonistas y antagonistas, se rompe cuando Abu juega tiernamente con su hijo pequeño, revelando un grado de humanidad poco representado en la cobertura mediática de los rebeldes sirios. Sin embargo, con sus hijos mayores, Osama y Ayman, Abu es menos tierno y mucho más dogmático. Cuando los niños juegan entre sí, (se pelean fácilmente, simulan disparar a las personas y crean bombas de juguete) queda claro que la violencia tóxica que defiende su padre ya les ha afectado. A medida que los pequeños se involucran cada vez más en la guerra, y experimentan las tragedias y los sacrificios de primera mano, pasan por un cambio de actitud: de ser niños traviesos a ser niños dañados, consumidos por el conflicto internacional y marcados por una ideología violenta.

La división convencional de personajes buenos y malos se complica.

La división convencional de personajes buenos y malos se complica.

Mientras la farsa de Derki de ser simpatizante de Al-Nusra se mantiene, el documentalista aprovecha la oportunidad para interrogar a Abu Osama, dándole a la película una ventaja periodística que complementa su potencia emocional y, a veces, se desapega de la cinematografía. La capacidad de entrar en la mente, y conocer las motivaciones, de guerreros como Abu complica la dicotomía que todos estamos entrenados a asumir en tiempos de guerra.

Abu enuncia directamente a la cámara sus razones para participar en la guerra, a pesar de los sacrificios tanto personales como familiares que esto implica.

Desde las interpretaciones de los eruditos sunitas sobre el Corán que describen el final de los tiempos, hasta la ira por décadas de intromisión internacional en el Levante mediterráneo, Abu confía y se refugia en sus creencias. Estas conversaciones son íntimas y alegres, como si se compartieran con un amigo y un confidente.

A través de este audaz documental, Derki abre y expone el mundo privado de un grupo terrorista mundialmente conocido; revelando su extremismo violento y odioso pero también retratando su contexto, por lo tanto, mostrando el lado humano de los individuos que lo conforman.

Relacionados

Más documentales sobre Familia

Patrocinadores