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Pedacito de patria que sabe sufrir

Reseña de Ñores (sin señalar)

Por Ma. Cristina Alemán

29 mar 2018

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Durante el gobierno de Javier Duarte en Veracruz, de 2010 a 2016, fueron asesinados 17 periodistas. Esta cifra destaca incluso en México, un país que en 2016 fue señalado por la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) como el tercero más peligroso del mundo para la prensa, después de Afganistán y Siria. La estancia de Duarte en el poder también se caracterizó por el número de asesinados y desaparecidos, entre ellos activistas, maestros, estudiantes y otros civiles. La cifra exacta es difícil de definir porque los reportes oficiales son notablemente contradictorios, pero la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) calcula más de 2 mil casos de 2006 a 2015 y, en general, el consenso es que la mayoría sucedieron en la gubernatura de Duarte. Actualmente Duarte está acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, pero su proceso no avanza y todo indica que el juicio se seguirá aplazando lo más posible.

El rostro de Rubén Espinosa, fotoperiodista asesinado en la Ciudad de México.

El rostro de Rubén Espinosa, fotoperiodista asesinado en la Ciudad de México.

De la rabia y la impotencia ante esta situación nace Ñores (sin señalar), de Annalisa D. Quagliata, un cortometraje que en poco más de dos minutos condensa la brutalidad y la injusticia absurda, grotesca, que reina en Veracruz. La imagen inicial, que se repite a lo largo de la película, es el rostro de Rubén Espinosa, el fotoperiodista que huyó de Veracruz por seguridad, sólo para ser ejecutado en agosto de 2015 en un departamento de la colonia Narvarte, en la Ciudad de México. Junto a él fueron también asesinadas cuatro mujeres: Alejandra Olivia Negrete, madre de familia y trabajadora doméstica; Yesenia Quiroz, joven de 19 años que compartía el departamento donde sucedieron los hechos; Mile Virginia Martín, modelo colombiana; y Nadia Vera, activista y defensora de derechos humanos. Aunque nombrar a cada una de las víctimas de la violencia en Veracruz es por ahora imposible –no por eso deja de ser necesario–, Ñores (sin señalar) es un homenaje furioso a todos ellos, representados por un bombardeo de imágenes y sonidos emblemáticos.

La directora trabajando sobre el material fílmico.

La directora trabajando sobre el material fílmico.

Ñores (sin señalar) está compuesto por fotos y videos tomados del internet y regrabados en formato fílmico; la película luego fue intervenida por la directora físicamente, quien rayó y marcó el material, haciendo así más patentes las heridas que ha dejado la violencia. En cuanto al audio, domina la canción “Veracruz” de Agustín Lara, un himno nostálgico y, en este contexto, irónico.

Annalisa D. Quagliata se reapropia de imágenes que hemos visto en los medios hasta el cansancio y les devuelve su poder.

Ya no son conjuntos de pixeles pasajeros que aparecen en las redes sociales en la misma línea de tiempo que una receta de panquecitos de chocolate, son fotografías hechas y derechas: huellas de algo que sí paso. Lo mismo sucede con los fragmentos de discursos que alcanzamos a escuchar, pierden su calidad efímera y se fijan en un momento determinado: múltiples voces reclaman justicia y Duarte le pide (¿le advierte?) a los periodistas que “se porten bien”.

Todos sabemos que no sólo se trata de Veracruz. Oficialmente, hubo 23 mil 272 casos de desaparición registrados en México entre enero de 2007 y octubre de 2014, 40% de estos sucedieron en los primeros años del sexenio de Enrique Peña Nieto. Estamos en 2018 y el número sigue creciendo, también aumentan las historias que por alguna razón sí llegan a los medios; como el caso de los estudiantes recientemente desaparecidos y asesinados en Jalisco. Nos siguen faltando 43, nos siguen faltando 30 mil. Trabajos como Ñores (sin señalar) son un acto de resistencia y un recordatorio más de no abandonar la lucha.

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