Animación

El poder de la curiosidad

Reseña de Yo... Jane

Por Samuel Maddox

9 mar 2018

Compartir

Traducción: Sara Sandoval.

El interés de una mente joven y emocionada puede ser algo poderoso. Dada la oportunidad correcta, incluso puede cambiar el mundo. Yo… Jane es la historia de la curiosidad infantil de una niña que floreció en una incomparable historia de éxito científico; de fascinación, dedicación, descubrimiento y de una, hasta entonces desconocida, empatía hacia nuestros compañeros animales. En la actualidad, la primatóloga de renombre mundial, la Dra. Jane Goodall, es conocida por ser la principal experta en chimpancés y una ferviente defensora de los derechos de todas las criaturas vivientes. Lo que quizás es menos conocido es cómo ella, una joven que vivía en Gran Bretaña antes de la Segunda Guerra Mundial, comenzó a encontrar su pasión y a fomentar su empatía con los animales, misma que un día la llevaría a adentrarse en la selva de Tanzania.

Cuando Jane tenía solo dos años, su madre le regaló un chimpancé de peluche al que llamó Jubilee. A partir de entonces, Jubilee y Jane eran inseparables. Juntos exploraron el amplio mundo que les rodeaba, observando la flora y la fauna local, y leyendo sobre animales en lugares remotos. Jane sintetizó y realizó una crónica de esta información en juegos didácticos, cuadros y acertijos para su Alligator Society. Su obra infantil es un punto clave de la película, ya que reafirma la veracidad de su historia, mientras nos guía a través del mundo de la niñez de Jane. Además, la dedicación, fascinación y el sentido del juego que llegarían a caracterizar su futura carrera se evidencian claramente en cada página, en cada fragmento de texto y en cada diagrama cuidadosamente dibujado.

Además de la riqueza de estos artefactos personales, la animación libre y lúdica se desarrolla en un contexto de dibujos monocromáticos y científicos de todo tipo de plantas y animales.

Este entorno alude maravillosamente a la futura carrera de Jane –por no mencionar los muchos libros que estaba leyendo en ese momento– mientras nos mantiene anclados en su realidad juvenil. En una escena particularmente espectacular, vemos a Jane observando, de perfil, a unas aves en el proceso de anidar, y luego experimentamos lo que ella está viendo: una perspectiva completa, rica y técnicamente precisa de las mismas aves. Estos detalles reflexivos dan la bienvenida al público a la psique de la joven Jane de manera más profunda.

A lo largo de este cortometraje, vemos los primeros indicios del futuro de Jane en el campo mientras observa sistemáticamente el mundo natural a su alrededor, relacionándose con él y “sintiéndose muy parte de él”.De la misma manera en que Jane desarrolló una conexión profunda con su amado Jubilee, a quien todavía conserva hasta el día de hoy, más tarde forjó lazos íntimos con primates reales en su hábitat natural; convirtiéndose en parte de la sociedad de los chimpancés durante 22 meses, algo que ningún otro ser humano ha hecho hasta ahora. Yo… Jane no es solo una biografía inspiradora de una mujer excepcional, es un testimonio del poder de la curiosidad, y de la necesidad de nutrir y fomentar las pasiones de las mentes jóvenes.

Relacionados

Patrocinadores