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¿Cómo es la experiencia de un alumno de Ambulante Más Allá?

Ambulante tras bambalinas

Por Ma. Cristina Alemán

27 abr 2018

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Ambulante Más Allá (AMA) es el proyecto de capacitación de Ambulante, cuyo objetivo es formar a realizadores provenientes de diversos rincones de México y América Latina para que ellos puedan contar sus historias a través del cine documental. Los estudiantes de AMA, después de haber sido seleccionados por medio de una convocatoria, participan en un taller teórico práctico que dura un año, dividido en varios módulos, y que culmina en la realización de documentales de calidad.

La programación de la Gira 2018 incluye el largometraje más reciente producido por AMA, Siempre andamos caminando (dir. Dinazar Urbina Mata). Los cortometrajes realizados por la quinta generación de AMA fueron presentados durante la Gira únicamente en el estado de Oaxaca ya que se encuentran en posproducción: El sonar de las olas (dir. Vanessa Ishel Ortega Castillo), Nendok entre lagunas (dir. Juan Ernesto Regalado Morales), Tita, tejedora de raíces (dir. Mónica Morales García), Rojo (dir. María Candelaria Palma Marcelino) y Weck: la palabra es mi voz (dir. Aldo Arellanes Antonio);

AMA forma a realizadores de diversos rincones de México y América Latina.

AMA forma a realizadores de diversos rincones de México y América Latina.

En entrevista, Carlos Edil Torres García, –de la quinta generación– comparte su experiencia como alumno de AMA.

¿Cómo te enteraste de la existencia de AMA? Y ¿Por qué decidiste participar en la convocatoria?

Me enteré de la existencia de la convocatoria por medio de un amigo, que ha sido como mi maestro en muchos sentidos. Él me insistió que participara y me mandó la convocatoria, y ya que revisé todo con calma pensé, “sí, claro, de ahí soy”. Yo ya tenía en mente una pequeña historia que me llamó mucho la atención, la de Modesto Ibarra Torres, y esa fue la que propuse en mi convocatoria; claro que le hablé a Modesto antes de rellenar los papeles, le platiqué y le súper encantó la idea.

Pues tenía una historia que contar y con eso empezamos.

Antes de participar en AMA, ¿tenías experiencia en producción audiovisual?

Con ese mismo amigo (el que me recomendó AMA) aprendí a hacer documental amateur, porque él también tenía ganas de hacer documental. Con él realizamos un documental en mi comunidad que se llama Mascaritas en disputa, y ese fue el primero que yo hice a nivel amateur, no sabiendo mucho, más que las cosas básicas que habíamos visto en la escuela.

Y una vez que entraste a AMA, ¿cómo fueron los módulos y el proceso del taller?

AMA funciona de una manera muy particular. Anteriormente había tomado un curso de cine documental de El CCC con Patas que se llevó a cabo aquí en Oaxaca, y eran dos módulos durante diez días. En cambio, Ambulante tiene sus clases modulares de una semana cada mes durante un año. Es decir, cada mes había una semana de clases intensivas, de ocho de la mañana hasta que el cuerpo aguante. En el transcurso de las clases se iban cubriendo los temas de cómo armar un tripié, las partes de la cámara, el lenguaje cinematográfico, las entrevistas, diseño sonoro, diseño de espacios, descripción de personajes… en fin, todos esos temas se iban desarrollando con el tiempo. Y nos echamos todo un año, desde febrero de 2017 hasta inicios de 2018.

"Cada mes había una semana de clases intensivas... hasta que el cuerpo aguante".

“Cada mes había una semana de clases intensivas… hasta que el cuerpo aguante”.

¿En qué proyectos de la quinta generación de AMA participaste? Y ¿en qué capacidad?

De los proyectos que se plantearon con los compañeros solamente quedaron cinco. De éstos, yo estuve uno que se realizó en Pinotepa Nacional que se llama Weck: la palabra es mi voz sobre un personaje que es un rapero enanito; y en ese rodaje que duró doce días yo me encargué de la producción, la fotografía y luego de la edición. Estuve también en otro que se realizó en Acapulco que se llama Rojo, y en ese me tocó sólo hacer la labor de fotografía.

¿Y qué pasó con el proyecto de Modesto Ibarra Torres, que habías planteado originalmente?

El proyecto de Modesto fue algo complicado. La historia de Modesto era muy difícil, porque él tenía un conflicto con su hermano, con su familia, que se estaban disputando las tierras. A causa de eso, hace cinco años Modesto salió de su comunidad para estar en Puebla y no tener problemas. Cinco años estuvo exiliado y regresó para limpiar su nombre, pero a raíz de ese conflicto él vivía encerrado en su casa con su familia, con su esposa, con su hija, con sus nietos. Y pues yo planteaba esa historia pero lamentablemente él fue asesinado y me quedé sin personaje. Por esa razón ya no se pudo hacer nada de ese proyecto. Por eso luego estuve en dos proyectos de AMA.

Dentro de todo lo que aprendiste durante el taller, ¿hay alguna lección que consideres la más importante de AMA?

Hay muchas, pero principalmente aprendí cómo trabajar en equipo. Yo siempre he sido un poco más solitario, y ahora tuve que quitarme algunos miedos que tenía por ahí. Pude realizar algo significativo para las personas; tanto para las que nos regalan su tiempo, su espacio, su historia, como para las personas que pueden verlo.

Yo creo que me llevo más que nada eso: trabajar en equipo y quitarme esos miedos de confiar en la gente.

¿Hay alguna anécdota sobre el taller que te gustaría compartir?

Yo siempre voy a mencionar a mi compa Aldo [Arellanes Antonio]. Él ha sido una persona que me ha marcado mucho. Yo no sabía rapear, pero él es rapero y me fue metiendo en esa onda. Él es el director de Weck: la palabra es mi voz. El hecho de que me haya transmitido ese amor al rap… pensé qué bonita forma de transmitir lo importante que es el rap para él. Y a lo largo del taller me fui fogueando en la cultura del hip hop, y pues ya, no me despego de ahí. Esa es la mejor anécdota. El haber conocido a Aldo y a todos mis compañeros. Todos ellos aportaron algo.

"En AMA aprendí cómo trabajar en equipo".

“En AMA aprendí cómo trabajar en equipo”.

Después de todo este proceso, y de mostrar las películas en la Gira, ¿qué sigue para ti?, ¿vas a continuar haciendo cine?

Sí, pues es que eso ya lo tengo metido hasta en las entrañas. De hecho tenemos algunos planes con algunos compañeros de Ambulante para hacer algunas cosas. Como le dije a mis compañeros, “yo si paro, me ahogo en mi rollo mental, en mi cabeza, en mi soledad, y no me gusta eso”. Por eso a cada ratito estoy haciendo cosas, acabo de llegar y ya estoy trabajando. Voy a continuar haciendo películas, claro.

En tu opinión, ¿cuál es el poder del cine documental? 

El cine documental es un herramienta poderosa para transmitir sentimientos que derivan en razones, que se pueden interpretar de muchas maneras. Yo creo que el cine documental tiene la capacidad de entrar a la intimidad de una persona, como un antropólogo o un sociólogo, pero a través de los sentimientos.

El documental tiene la capacidad de persuadir con fibras muy sensibles a las personas y eso hace la diferencia.

¿Por qué recomendarías a otras personas participar en la convocatoria de la sexta generación de AMA?

Lo recomendaría porque, si les gusta el cine documental, Ambulante es una puerta muy bonita para poder experimentar y para conocer a personas a las que también les interesa desarrollar este lenguaje audiovisual. Muchos de los que se encuentran dentro de Ambulante lo hacen por convicción, lo hacen porque les gusta, porque quieren; lo hacen con amor, que es lo más importante. Creo que eso es lo que le falta al sistema educativo que tenemos hoy en día, que las cosas se transmitan con amor. Eso genera que la gente piense, adquiera conocimiento y lo pueda transmitir con esa misma sensibilidad. Yo por eso recomendaría AMA, porque es un espacio donde se siente la vibra, donde se siente el enojo, la ira, el amor, y la unión, que es lo principal. En el transcurso del taller te vas topando con tus propios miedos y te los vas quitando en colectivo, y eso es lo más padre.

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