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Tras bambalinas

¿Cómo fue el rediseño de la imagen institucional de Ambulante?

Ambulante tras bambalinas

Por Ma. Cristina Alemán

12 abr 2018

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El diseñador gráfico Alejandro Magallanes ha sido el responsable de la imagen de Ambulante en múltiples ocasiones, desde la quinta edición de la Gira, y este año él fue la mente creativa detrás de la nueva imagen institucional de la organización. En entrevista, Magallanes comparte cómo fue el proceso de crear la imagen que identificará a Ambulante de ahora en adelante, y explica por qué la considera como una semilla que va creciendo en distintas direcciones.

¿Cuándo comenzaste a participar en el diseño de la imagen de Ambulante?

La primera imagen institucional de Ambulante ya existía, era un sellito con una tipografía gruesa que funcionaba bastante bien; yo entré a diseñar la imagen en 2011. Ese año diseñé una veleta, al año siguiente diseñé a un personaje que va corriendo formado con las letras de Ambulante –que comenzó a funcionar como símbolo–, después diseñé una imagen de un reloj para la novena edición, luego la imagen de ¡Oh10! Los siguientes dos años la imagen la hizo Adriana García, que trabajaba dentro de Ambulante y que hacía las aplicaciones.

En 2018 hubo un cambio de imagen institucional, ¿a qué respondió esta decisión?

Para 2018 empezamos a trabajar en una nueva imagen para unificar todos los criterios. Por ejemplo, yo diseñé el logo de Ambulante Más Allá (AMA) a partir de la tipografía de Ambulante que ya existía, y empezamos a generar muchísimas imágenes, lo cual en su momento fue algo bueno. Pero en 2018 decidimos unificar las imágenes de todos los proyectos que ya existen y de los que se fueran añadiendo con el tiempo.

La nueva imagen implicó que nos tuvimos que volver a plantear, ¿qué significa compartir, descubrir y transformar?

Lo que yo quería hacer era una imagen que tuviera algo de poesía y que se fuera desplazando, que tuviera movimiento en sí misma. Es así como diseñé esta tipografía, que es como si las letras estuvieran vibrando tres veces. El concepto es el movimiento, las tres líneas argumentativas de Ambulante y, a partir de esta tipografía, irla desplazando en todos sus soportes. Como que va dando brincos, se puede utilizar en X, en diagonal, en horizontal, en vertical. También tratamos que cada uno de los estados tenga un color representativo, que la imagen sea lo más sencilla posible para hacer estas composiciones.

¿Esta imagen nueva va a permanecer como el logotipo de Ambulante para las próximas ediciones?

Así es. Pensamos que era necesario que se construyera la imagen de 2018 a partir del nuevo logotipo y tipografía, es decir, del cambio de imagen general de todo Ambulante. El propósito es que esta imagen permanezca y pueda convivir con la imagen de cada una de las Giras; porque hay un momento muy bonito cada año en el que se revela qué imagen va a descubrirse, a compartirse y a transformarse. En 2019 seguramente vendrá una sorpresa, pero se hará respetando el sistema que propusimos este año.

Considero la imagen como un diente de león al que le llega el aire y las semillas se van en diferentes direcciones. Hicimos un manual de cómo tiene que usarse la imagen, pensando no sólo en lo que se diseña internamente, sino también en todas las personas que van a hacer aplicaciones. Si tienes una imagen demasiado anclada, al momento de hacer las aplicaciones deja de ser divertido para la persona que las va desarrollar. El sistema tiene reglas del juego y, como todo juego, es divertido siempre y cuando se juegue dentro de una cancha y con unas reglas. Es como el futbol, si lo juegas con las reglas es súper divertido, pero si alguien a la mitad del campo agarra el balón con las manos y se va corriendo, es divertido para él pero no para el resto de los jugadores.

Es una imagen que concibo como una semilla que va creciendo. Me encanta ver cómo ha crecido en distintas direcciones; cuando veo, por ejemplo, las aplicaciones en Morelia, en donde hicieron un papel picado a partir de la tipografía, o las aplicaciones en Oaxaca, en donde los voluntarios hicieron esténciles a partir de la imagen. Me parece que sí está pasando eso que se me antojaba mucho, que se apropiaran todos los que la usan de ella.

En los festivales de cine, usualmente, la imagen institucional es distinta a la imagen de cada edición, ¿cómo explicarías esta diferencia en términos de diseño?

El logo debe ser un sistema más acotado, pero que sea divertido y siempre muy reconocible. Que si lo pones en un lápiz de siete milímetros de lomo funcione lo mismo que si lo pones en una manta de seis metros. Yo traté de hacer el de Ambulante lo más incluyente posible; que pudiera aplicarse en muchos colores y en diversos horizontes. Es una imagen que se está moviendo todo el tiempo. Esta imagen institucional se planteó para varios años, entonces debe ser lo suficientemente versátil para que crezca en muchas direcciones a lo largo del tiempo.

Desde que nació, ya estaba pensando que probablemente va a tener ocho brazos, 16 piernas y ocho cabezas, y que todas deben seguir conviviendo en ese mismo cuerpo.

La imagen para cada una de las ediciones de la Gira es distinta. Su duración es más corta y también debe tener un impacto que resulte fresco, novedoso. En el caso de este año para Ambulante, se fundieron los dos objetivos: queríamos dar a conocer este nuevo logotipo a través de la imagen de la Gira.

Para el año que entra, estoy pensando en que es muy interesante tener una imagen tipográfica en donde vayan cambiando las letras. Por ejemplo, algunas de las aplicaciones de 2018, como la revista, usa este mismo sistema pero con una imagen de fondo; o en el caso de la bolsa (el tote bag) es una fotografía que yo tomé con la mano haciendo la V de victoria al revés, entonces se convierte en unos pies. Digamos que todo este tipo de imágenes que son distintas al sistema principal, pero que lo acompañan, son como semillas para poder crear una nueva imagen de la Gira en 2019.

La Revista Ambulante 2018 usa este mismo sistema pero con una imagen de fondo.

La Revista Ambulante 2018 usa este mismo sistema pero con una imagen de fondo.

Entonces sí hay una intención mía –pero eso no lo decido yo solo– de que la imagen siga conservando su parte tipográfica, pero habrá que ver de qué forma se diseña diferente para que no se confunda con la de otros años y para que guarde todas estas características del mismo lema de la Gira: descubrir, compartir y transformar. ¿Qué será esa nueva cosa que se forme a partir de todas estas bases? Pues quien sabe, será sorpresa. Ya me la estoy imaginando…

Ambulante es un festival que me gusta mucho por incluyente, en el sentido de que toma en cuenta las opiniones de todos los que participan en él, ya sean voluntarios, el mismo equipo, el área de Programación… Se escuchan todas esas voces y se recuperan para las siguientes aplicaciones. Es bonito porque no es una cuestión tan vertical, es más bien como un embudo.

¿Entonces podemos desde ahora comenzar a buscar las pistas de lo que viene?

Sí, me encanta. Me parece que la imagen debe reflejar las mismas características del documental; que puede tomar distintas direcciones, que tiene una parte social, y que tiene una parte en la que a veces parece más ficción que cualquier ficción, aunque sea real.

¿Cuál es la relación del diseño de la imagen de Ambulante con el cine documental?

Nosotros funcionamos muy bien con metáforas.

Por ejemplo, en el caso de las imágenes que he propuesto a lo largo de los años con Ambulante. Una era una veleta  con una persona corriendo en una dirección: pensando que tiene toda una diversidad de cosas a su alrededor pero él tiene un objetivo. Luego, el hombre Ambulante se construye a sí mismo con las palabras. En esa época yo estaba pensando mucho en el contenido de los textos, de hecho el cineminuto [ahora ambulantráiler] era un paisaje de palabras, decía túnel, tren, cielo… iba cambiando y se construía un paisaje tipográfico.

Para la novena edición de la Gira fue muy curioso. El tema estaba relacionado con el tiempo, entonces salí de la junta de Ambulante pensando qué iba a hacer, me bajé del transporte en el que venía y me encontré con una carátula de reloj antiguo que sólo tenía el número nueve. Fue como una señal del destino. Respecto a tu pregunta, digamos que ese momento fue muy documental y maravilloso, como azaroso, ¿cuándo ocurren este tipo de situaciones?

En la séptima edición, fue una imagen más conservadora que se construyó con la misma tipografía de Ambulante, cambiando la T por el 7. Después vino la octava edición que era el infinito, en donde el ocho se construye a partir de la banda de Moebius; era muy interesante ver cómo coincidían ese tipo de cosas. La décima edición tenía que ver con la sorpresa, entonces lo que hice fue una especie de poema visual; la O se cruzaba con el 0 del 10 y al ponerle los signos de interrogación se convirtió en ¡OH10!

En Ambulante Michoacán 2018 hicieron un papel picado a partir de la tipografía.

En Ambulante Michoacán 2018 hicieron un papel picado a partir de la tipografía.

Este cambio más reciente tiene que ver con poner al frente: compartir, descubrir y transformar. La idea es que estos verbos, que nos llevan a tantos lados, siempre estén presentes de alguna forma.

¿Puedes platicar un poco sobre el ambulatráiler de esta edición y qué lo distingue de los de otros años?

Voy a comenzar por los anteriores. Cuando entré, que fue en la quinta edición, el cineminuto lo hice con el grupo de animadores MEMOMA, a quienes acababa de conocer; fue muy padre porque tenía muchas ganas de trabajar con ellos, hacen un trabajo espléndido. El del hombre Ambulante que corre lo hicimos aquí en mi taller porque los diseñadores que trabajaban conmigo eran animadores y decidimos hacerlo tipográfico. Después seguimos trabajando con MEMOMA; se volvió muy interesante porque yo les proponía los storyboards y era un trabajo de colaboración: yo les echaba la bolita de ping pong y ellos me regresaban una pelota de tres metros. Comenzaron a ser videos muy sofisticados, como el de la cinta de Moebius que va pasando por todos los documentales, o el del reloj que se va transformando y cuya sombra forma la letra A.

 

Este año fue distinto. Propusimos que la tipografía fuera la imagen principal en un inicio, para luego conducir a las imágenes documentales. Hay algunos juegos tipográficos que resaltan, como el movimiento de las letras, y después entra la edición que se hizo dentro de Ambulante. Fue un ambulantráiler hecho en casa, partimos de algunas ideas, de algunos bocetos y nos pusimos de acuerdo: esta primera parte es tipográfica y van a rematar las imágenes documentales. Es igual, echas la pelotita y te regresan un planeta, lo cual es siempre increíble. La música estuvo a cargo de Leonardo Heiblum; estuvimos platicando sobre los distintos estilos que había usado para las otras ediciones de Ambulante y él propuso esta composición que es magnífica. Fue un trabajo muy padre, en equipo, horizontal y muy emocionante.

Hace muchos años que comencé diseñando y para mí siempre es un honor participar en este tipo de iniciativas que promueven la cultura y que no están estáticas; que siempre están promoviendo cambios reales, movimientos. Me siento muy contento de participar en esta Gira, me encanta.

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