🤖 Consulta la convocatoria de Ambulante 2020 aquí

Medio ambiente

Una vida es un pinito

Reseña de Los árboles no dejan ver el bosque

Por Ma. Cristina Alemán

27 abr 2018

Compartir

En un formato cuadrado y por medio de imágenes fijas, Los árboles no dejan ver el bosque (dir. Gastón Andrade) nos muestra el bosque del municipio de Cherán, en Michoacán. La referencia inmediata son las diapositivas familiares, esas que se proyectan en casa de los abuelos y parecen pertenecer, no sólo al pasado, sino a tiempos mejores, cuando todo era más sencillo. Las imágenes iniciales del cortometraje, acompañadas por el cantar de los pájaros, instalan al espectador en un estado de paz que, desafortunadamente, está condenado a interrumpirse. La primera señal de corrupción son las camionetas destartaladas y abandonadas que aparecen en medio del bosque –carcomidas por la naturaleza misma–, luego el paisaje bucólico es destruido definitivamente por el sonido de la tala de árboles y un corte a negros.

La “Familia Michoacana” aterrorizaba a los pobladores y destruía el bosque.

La “Familia Michoacana” aterrorizaba a los pobladores y destruía el bosque.

Tras esta introducción, el cortometraje presenta su historia: durante mucho tiempo esta región sufrió de los abusos de la “Familia Michoacana”, que aterrorizaba a los pobladores y destruía el bosque con la tala ilegal de árboles, sin embargo, llegó un momento en el que los habitantes se defendieron como pudieron (con picos y piedras) y desterraron al crimen organizado de su hogar.

Vemos retratos en movimiento de estos héroes, son viejos, niñas, mujeres, hombres… una diversidad de personas que comparten la mirada de determinación.

Lo que sigue son imágenes de la devastación producida por la “Familia Michoacana”, cadáveres de árboles humeantes que, sin necesidad de mostrar sangre humana, nos hablan de la violencia y de la muerte.

Los pobladores de Cherán están aún en guerra. Esto se hace evidente a través de los guardabosques, un ejército de civiles armados y encapuchados que protegen el territorio para que no vuelva a caer presa de los criminales. Los árboles no dejan ver el bosque alterna el movimiento de estos hombres entre la maleza con momentos muy estáticos, así podemos entender mejor que gran parte de su trabajo consiste en esperar, en estar atentos. Uno de estos soldados voluntarios explica: “Yo nada más les digo que valoren, pues. Una vida es un pinito, ¿verdad? Si matas el pinito, no hay vida pues. Es igual con el pinito que con el agua. Te da fuerza”.

Los pobladores de Cherán están aún en guerra.

Los pobladores de Cherán están aún en guerra.

“La unión hace la fuerza”, también declara el guardabosques. Y es que el cortometraje de Gastón Andrade no sólo es el registro de una situación de la realidad o una denuncia ecológica, es una ventana a la posibilidad de un mundo mejor. Los guardabosques siguen necesitando armas, pero en el poblado también hay un vivero en donde pequeños pinitos son sembrados, regados y cuidados hasta que están listos para la reforestación. La esperanza se encuentra también en la elección del formato cuadrado; si seguimos el ejemplo de los habitantes de Cherán, estas “diapositivas” podrían formar parte de la historia de cualquiera de nosotros, podrían ser el recuerdo de aquella vez que nos unimos, luchamos contra la violencia, y reconstruimos nuestro entorno.

Relacionados

Más documentales sobre Medio ambiente

Patrocinadores