Culturas y pueblos ancestrales

Metamorfosis del éxtasis

Reflexión en torno a Híbridos, los espíritus de Brasil

Por Mauricio Novelo Jarque

22 may 2018

Compartir

subyugada estoy
por el delirio
veo imágenes
en estado natural
son velas
de un barco en la tempestad

Lucila Nogueira

 

1.

La antropología también puede ser antropofágica, porque es una forma de apropiación transformadora de un otro. Algo similar pensaba Michel de Montaigne cuando desde Brasil imaginó que el bárbaro es aquel que busca la barbarie.

Atrás de una ideología, cualquiera que esta sea, siempre hay una idea de juicio sumario sobre la realidad. Como si nuestra razón pudiera dominar moralmente todos los actos humanos y no humanos. El cine no debería limitarse a una postura política, basta con que sea bello, y eso ya es una postura política lo suficientemente potente en este tiempo. En la poesía, la ambigüedad, que es una forma profunda de aproximación, nos abre el umbral a otro estado del ser. Uno quizá más primitivo, primigenio y fundamental de lo humano. A través de este cine, etéreo y terrestre, de nubes y de lodo, es que el asombro ante el misterio se convierte en lo que realmente alimenta la resistencia frente al movimiento acelerado de nuestros tiempos.

En la ceremonia del cine acudimos a las reminiscencias de la cueva como tribu. Asistimos al surtidor de las imágenes a través del fuego. Nos asomamos al pozo que refleja el fluir de nuestra conciencia. En lo profundo, aún seguimos siendo esa mujer o ese hombre cuyas pupilas se dilatan ante las llamas con la vocación por suprimir la distancia entre lo sagrado y lo profano.

Hay quien piensa que el sentido de la poesía es devolverle los significados a la tribu; pero, ¿qué es la tribu? Y si fuera el caso ¿quién guardó la llama del ritual que nos mantiene unidos a ese ser primitivo, que se niega a entregarle toda su esencia a la virtualidad de las máquinas?

2.

Una tribu al frente de un fuego que busca un trance. Las imágenes propicias para el trance emergen de ese fuego. Un cine como una danza entre las furias ocultas, oscuras y luminosas que forman el cosmos espiritual de Brasil. Esto es lo que el espectador encuentra en el documental Híbridos, los espíritus de Brasil.

Lo humano está constituido también por esas furias que contenemos celosamente en nuestro interior. La contemporaneidad teme a la magia, y si es negra más. Un río fluye con toda la potencia por el torrente de una vida que vibra al borde del éxtasis. Esta es la mirada cinematográfica de los directores del filme, Vincent Moon y Priscilla Telmon, que nos vuelca a ese río. Cuando el alma está tomando vuelo fuera del cuerpo, la mujer y el hombre se estremecen en cada parte del organismo hasta abrirnos paso a la odisea del alma, desde su partida hasta la vuelta a este mundo.

Ahí, en el lugar llamado alguna vez Tristes Trópicos, el universo que Claude Lévi-Strauss quiso mostrarle al mundo y que este trató de estructurar, ahora se nos muestra en un universo complejo, imantado por sus ritmos; flujos que en el tiempo se unen, comulgan, exorcizan, retuercen, arden, se consumen y renacen. Como la vida que vuelve siempre en espiral. Es este un canto a esa renacimiento perpetuo. Pulso y vibración de las sombras. Huellas de lugares donde nace el aullido.

Reúno tus partes mutiladas / Yemanjá en día de ofrenda / mujer al mar

Lucila Nogueira

Una mirada que lubrica la sacralidad del mundo nos hace parir desde el concilio de las aves hasta el frenesí y convulsión del orgasmo. Desde los cantos a Yemanjá hasta las oraciones a Cristo, de Etiopía a Grecia, de Río de Janeiro a Bahía, de Senegal a Persia, de Copacabana a Minas Gerais. En Híbridos, los espíritus de Brasil se abre un viaje a través del delirio que induce al espectador al trance. Todo nos sugiere acaso un cielo abierto que invierte los ojos. Un cine de rostros que gotean, que se escurren en llantos, sudores, lodos y sangre. Un cine que acaricia con vitalidad a cuerpos sin utopías, un cine que abre, no mutila. Un cine que proviene de las entrañas y es voraz. Un mirada que flota y absorbe. Un cine antropofágico, salvaje y caníbal.

 

las almas no se tocan / como la carne / y su dibujo / transmigra en el sonido / el mundo

Lucila Nogueira

Relacionados

Más documentales sobre Culturas y pueblos ancestrales

Patrocinadores