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Artes

Antígona: retrato en movimiento

Por Abigail Sánchez Cué

14 may 2018

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Tenemos ante nosotros un recorrido que vamos haciendo con los protagonistas de una historia, sus ideas y los espacios que habitan. Antígona es un documental dirigido por Pedro González-Rubio, el cual muestra la vida cotidiana de algunos estudiantes de la licenciatura en Literatura Dramática y Teatro de la UNAM, pero no solamente ello, sino que propone un recorrido que se va tejiendo entre espacios internos y extrernos. El viaje comienza con el traslado de la casa a la escuela, o de la escuela a la casa y pasa por la geografía habitual de un joven estudiante de teatro en la Ciudad de México. Nos muestra los lugares que son parte de esta vida estudiantil: las islas de Ciudad Universitaria, el área de teatros de la Facultad de Filosofía y Letras, las casas de cada uno, y los miedos y pasiones que suelen acompañar esta profesión.

“Teatro es una carrera de resistencia”, dice una de las actrices que forma parte del elenco de estudiantes elegidos para el documental, y es que para el ojo de González-Rubio estudiar teatro es un pacto político y también personal. El filme sitúa a los protagonistas desde su rol como seres comprometidos socialmente al presentar tomas de ese oscuro 2014 en el que miles de jóvenes salieron a las calles bajo el grito de Ayotzinapa, pero también muestra el lado íntimo y con dudas de los protagonistas, quienes encuentran en las aulas de la universidad una posibilidad creativa y liberadora.

 

Antígona es un retrato en movimiento, donde los estudiantes elegidos para ser pintados van develando poco a poco rasgos de su persona y van mostrando la pasión con la que viven y toman sus decisiones. Este documental es un reflejo de la lucha colectiva, en la cual, como seres humanos, tenemos que aprender a mirar en todo momento desde los ojos del otro. Parece que el teatro es el lugar idóneo para recordarnos eso.

Con una selección musical que fortalece y va guiando las transiciones —a la vez que abraza las emociones de los protagonistas— tomas abiertas y escenas en donde pocas veces vemos a los estudiantes hablar directamente a la cámara, este documental nos sitúa como espectadores semejantes a un ojo que espía y va siendo testigo de la vida de otros.

 

El documental fue realizado con el apoyo del fondo Hubert Bals que brinda el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, y tomó como punto de partida una vida cualquiera de un estudiante de arte en la Ciudad de México para recordarnos que todos podemos ser antígonas y luchar cada día por ser escuchados y amados.

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