🤖 Ya estrenamos Hasta los dientes, consulta la cartelera aquí 

Actualidad

Trópico de Cáncer

Por Diego Zavala Scherer

2 oct 2018

Compartir

Trópico de Cáncer, ópera prima de Eugenio Polgovsky, es una de esas películas que van ganando reconocimiento conforme el tiempo pasa. Es un referente fundamental de Ambulante Gira de Documentales por ser el catalizador para que el proyecto fuera concebido. La frustración de que un documental como este no pudiera llegar a las comunidades retratadas, y a gran parte de las zonas alejadas del país, encendió una chispa que, después de más de una década, sigue intentando que el cine de lo real salga de los cajones, las salas de cine y la televisión para llegar a las plazas, centros culturales y demás espacios alternativos procurados para que los ciudadanos puedan ver más cine.

El documentalista mexicano nos lleva a seguir el día a día de la familia Reyes en el desierto potosino, donde prácticamente toda su inteligencia y energía se centran en capturar animales y recoger plantas típicas, que luego venderán a los autos que se detienen al pie de la autopista. El retrato paciente que Polgovsky nos regala representa un reto importante para el cineasta, quien logra captar la delicada relación entre humanos y animales. Con ello sitúa al espectador dentro de la experiencia de esa vida en equilibrio, de esa búsqueda de la presa para sobrevivir, de ese acecho emocionante que puede significar un poco más de dinero para sobrevivir.

Película de recursos económicos discretos que busca centrar sus logros y valores de producción en la forma en que el cineasta, su cámara y su micrófono, se integran a la vida de este pequeño clan que sobrevive en un espacio retador, árido y, por momentos, cruel. Polgovksy dirige, produce y edita su propio trabajo. Lo cual muestra su visión y determinación para acercar esta forma de vida al público, en donde aún se guarda una lógica ancestral, apenas alterada por los automóviles y los camiones de carga; único contacto con el otro mundo.

En este pausado retrato del universo rural en el desierto, Polgovsky nos muestra elementos que se volverán un sello distintivo de su trabajo fílmico. Su cámara es una buscadora constante, persigue a las presas igual que lo hacen los Reyes. La búsqueda del encuadre donde se revela la presa, la guarida o la pista que nos llevará al tesoro será una constante en su obra. Y en este afán de cercanía y revelación, nos regalará movimientos de cámara, transiciones veloces y posicionamientos que muestran el oficio y el rigor de su mirada. Su seguimiento en cámara es más bien un acompañamiento, su presencia física, su identidad como participante no sólo es la de quien registra algo, es un miembro más de la experiencia y, por extensión, nos permite ingresar a ella. Ese es el mayor regalo de Trópico de Cáncer a su público.

Relacionados

Patrocinadores