Conflictos sociales

Parientes silvestres

Por Jumana Manna, directora de Wild Relatives

27 feb 2019

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Traducción de Alejandra Tapia

Parientes silvestres comenzó como un medio para hacer preguntas más amplias sobre cómo los acercamientos taxonómicos hacia la naturaleza han acelerado los cambios en los ciclos de vida de las plantas y de sus aliados, los pequeños agricultores. Me ha tocado vivir experiencias difíciles, donde me encuentro con algo muy hermoso, que a su vez, carga consigo historias de violencia colonial, ya sea la página de un herbario, un jardín botánico o una semilla echando brotes en un laboratorio.

Esta película es la primera que realicé, en su totalidad, fuera de Palestina. Sin embargo, los agricultores en Líbano y Siria no difieren tanto de mis padres y abuelos, pues comparten con ellos historias y relaciones similares con el poder. Hace no mucho tiempo antes de que existieran el sector agroindustrial y las fronteras nacionales que conocemos hoy, los agricultores de Galilea, Monte Líbano y Hauran se desplazaban para hacer trueques con sus cosechas. Hoy en día, lo que parece estar en la conciencia colectiva es el desinterés por la vida agrícola y la migración masiva desde las zonas rurales hacia las urbanas, incluida mi familia.

Cuando estaba en Líbano visité un centro de investigación agrícola que se encontraba en Alepo, Siria, y debido a la guerra civil, se había reubicado al Valle de la Becá, en Líbano. Este centro no pudo llevar consigo el banco de genes, una importante colección de variedades de semillas que se recolectaron de pequeños granjeros y áreas silvestres, así que decidieron crear un duplicado con las semillas de reserva que habían almacenado en una bóveda ubicada en una isla noruega llamada Svalbard en el círculo polar ártico.

Me crié en Jerusalén y recibí mi educación en Noruega, así que me vi atraída por el vínculo geográfico y las resonancias simbólicas de esta historia. Me inspiró a crear una narrativa diferente a la que muestran los medios de comunicación, que toma a estos minúsculos puntos en la Tierra, relacionados por una transacción de semillas, como puntos de partida. Entre más me informé, más me di cuenta de que para tratar este suceso iba a tener que incluir muchas más historias.

Estudié la historia del Centro de Investigación Agrícola en las Zonas Secas (ICARDA, por sus siglas en inglés), la red en la que forma parte y su trabajo para la “mejora” genética de las variedades de cultivo por medio del cruzamiento. En colaboración con los centros gubernamentales, estas “semillas mejoradas” supuestamente tienen mayor rendimiento, resisten enfermedades y, en teoría, apoyan el sustento de los agricultores de escasos recursos.

La distribución de semillas de alto rendimiento se remonta a la Revolución verde, un movimiento en la producción agrícola y las políticas exteriores que creía en erradicar el hambre mundial mediante la distribución de dichas semillas, técnicas de irrigación e insumos químicos. No obstante, ese respaldo a la agricultura industrial es, prácticamente, el origen de la mayoría de los problemas que actualmente la agricultura le está causando a nuestro planeta.

Entre los muchos embrollos que se presentan en el documental, decidí desenredar las conexiones entre la Revolución verde y la guerra civil siria, pues fueron precisamente los agricultores de escasos recursos los que protestaron contra el régimen de Bashar al-Ásad en la insurrección de 2011. No podían seguir con sus vidas debido a la liberalización del mercado, los recortes a los subsidios agrícolas y la mala gestión de los recursos naturales. También quería responder a la oscura ironía de que la colección de semillas más importante de la región está localizada en Alepo, la misma ciudad donde el régimen utilizaba la hambruna como arma de guerra.

Walid, el agricultor orgánico de la película, nos recuerda que hay alternativas de modelos no institucionales para la conservación de semillas. Su sueño es un movimiento sirio de agricultura independiente, en el que las semillas estén en manos de los agricultores, no en las del régimen o las corporaciones.

Parientes silvestres presenta aproximaciones a las distintas agriculturas, la industrial y la orgánica, mientras trata de superar su dicotomía. Es un intento por reflexionar sobre las políticas de la vida rural, adentrarnos en el conocimiento histórico tan profundo que contiene esta y las fuerzas que la han hecho transformarse. Desplazarme por la matrix del desarrollo de una semilla, las jerarquías e infraestructuras por las que se mueven, así como sus ciclos de vida, cómo nacen, se desarrollan, mueren y vuelven a nacer, fueron los aspectos que encaminaron mi guion.

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