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Conflictos sociales

Entrevista a Linn da Quebrada

Por Luisa Almaguer

21 may 2019

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Con motivo de la exhibición del documental Marica travesti (2018) de Claudia Priscilla y Kiko Goifman, el cual forma parte de la programación de la Gira de Documentales Ambulante, tuve la oportunidad de conversar vía correo con su protagonista, una persona fuera de serie: Linn da Quebrada.

Linn es una artista trans de la ciudad de São Paulo que a través de sus canciones y presentaciones toca temas como el machismo, lo trans, el empoderamiento de los cuerpos divergentes, gordos, maricas y negros, el feminismo, ir en contra de la heteronorma y vivir en medio de la pobreza económica y afectiva de Brasil. Linn es probablemente una de las artistas de nuestra generación más contestatarias y políticas no sólo en América Latina, sino en el mundo, al grado de incomodar y escandalizar a más de un crítico de cine que ha visto el documental.

A continuación les presento las palabras que compartimos.

Querida Linn, quisiera expresarte mi admiración y gratitud hacia tu trabajo y tu persona, me emociona que podamos tener esta conversación aunque sea por medio de traducciones y a la distancia. Yo soy una cantante y activista trans de la Ciudad de México y comparto tu lucha; saber de tu existencia es un alivio no sólo para mí, sino para la comunidad trans en el mundo.

1.- Me gustaría empezar preguntando por tu experiencia alrededor de la película. Sé que fuiste guionista y que tuviste un alto nivel de colaboración con los directores en cuanto a la narrativa. Después del estreno y de ganar el Premio Teddy en el Festival Internacional de Cine de Berlín, ¿qué aprendizaje o lección personal tienen para ti estas experiencias y qué piensas del resultado final? ¿Lo volverías a hacer?

Aprendí mucho de la película, fue una experiencia extremadamente gratificante. Organicé muchos pensamientos caóticos, incluyendo un caos de experiencias previas. Fui capaz de convertirlo todo en imagen. La intención fue crear y reinventar nuevas narrativas, aquellas que tenían que ver con el imaginario colectivo, y contribuir a construir un nuevo imaginario social. Aprendí mucho de guionismo, de cómo materializar mis ideas. La contribución que recibí de Claudia y Kiko en el proyecto fue esencial también. Y amo el resultado, siempre era una sorpresa ver el documental en distintos lugares, ver cómo la gente se identificaba. También me he visto a mí misma muy diferente desde que grabamos la película, me instiga y me conmueve mucho la experiencia. Me hace darme cuenta de cuánto estamos cambiando todo el tiempo y que vivimos en constante movimiento.

2.- Al desnudarte en cuerpo y alma ante la cámara, estás completamente expuesta y existe una gran posibilidad de que además del reconocimiento y amor, puedas recibir críticas e incluso odio, ¿has recibido malos comentarios de la comunidad trans por nombrarte una marica travesti y no una mujer trans? Si sí, ¿a qué crees que se deba? ¿Has enfrentado discursos TERF? ¿Cómo lidias con ello?

Marica travesti lo creé en un momento muy específico de mi vida, cuando tuve que tomar el bastión de mi propia existencia y nombrar mi cuerpo para identificar en qué etapa estaba de mi proceso de transición; todo en un presente efímero. Nuestras identidades están en un constante tránsito. Seguramente debe haber personas que están confundidas, que no entienden y critican, pero creo que nuestros procesos están ahí para ser discutidos, pensados y repensados. Yo no soy ni pretendo ser alguien que dicte reglas en los catálogos de identidad de género. Marica travesti no está intencionada como una identidad catalogada, lo creé con la intención de ayudarme a mí primero que a nadie. Con la intención de nombrarme a mí. No es que sirva como una identidad repetida, sino como una identidad única para mí misma. Es lógico que otras personas se puedan identificar o incluso crear nombres para sus propias identidades, y pienso que sí puede ser problemático en ciertos espacios, pero es gracias a esa problematización que podemos llegar a otras soluciones.

Sobre las feministas radicales trans excluyentes yo no necesariamente dirijo mi energía a este tema porque no creo que sea el centro de mi discusión. Estos discursos de odio, que asesinan y son dañinos y peligrosos para todos nosotros, son una manera de afilar cuchillos y de paso borrar nuestra existencia; son amenazas a nuestros cuerpos. Dedico mi enojo y energía a otro tipo de acciones: construir un diálogo, crear puentes para la conversación, ser efectivos en proteger nuestras vidas y mostrar cómo las acciones son dañinas y nos hacen daño a todos. No deberíamos promover este tipo de enojo entre nosotros. No somos nuestros propios enemigos. Esta noción del enemigo es por sí misma obsoleta, es casi un veneno, algo corrosivo. Queremos arrancarlo de entre nosotros. Tenemos muchos puntos de divergencia, pero tenemos tantos otros en común, y podemos concentrarnos en esos puntos para construir un diálogo sano para todos.

3.- Habemos muchísimas personas a las cuales por nuestra historia de vida nos es difícil el tema del afecto, nos cuestan los abrazos y besos y ni hablar de, por ejemplo, bañarnos afectivamente con un amigo o amiga, ¿qué nos recomiendas a nosotros para relajarnos y poder abrirnos al afecto? ¿Cómo haces para dejarte querer?

Todos cargamos marcas y traumas, limitaciones que nos forman; pero al mismo tiempo son contornos que están ahí para ser borrados. Así que también es posible construir otros tipos de afectos entre nosotros. Veo que esto sólo es posible desde la práctica y de ponernos en un verdadero riesgo para que no sólo nos dé forma, sino que también nos transforme y perturbe de otras maneras. Para mí también es un desafío dejarme ser amada. También veo al amor como una de las principales herramientas para mantener estos sistemas económicos, materiales, sexuales y afectivos. Es por eso que pienso que tal vez el amor debe ser destruido, para que sea posible construir otro tipo de afecto entre nosotros que no sea excluyente. El amor, cuando es exclusivo, de por sí carga muchos efectos colaterales. Me he dado cuenta de lo importante que es que a partir de una experiencia real, afectiva y efectiva, nos dejemos experimentar lo que vivimos, sentir lo que estamos sintiendo y a partir de ahí darnos cuenta de qué caminos son los que nos hacen daño, de qué podemos hacer al respecto y de cómo crear redes de apoyo emocional y psicológico o material y sexual que nos hagan bien. Que se les deje llamar redes de amor o que nos dejen darnos a nosotros otros nombres que carguen otras connotaciones —y que traigan otros problemas para que podamos pensar en otras soluciones también—. Esto es un gran desafío. Lo he puesto en práctica y creo que he aprendido, tal vez con el amor, a crear otras cosas, a inventar otro amor incluso. Así las relaciones se vuelven más vívidas que cualquier manual sobre amor. El Amor con esta gran A tal vez ya sea algo viejo que necesita ser destruido, como toda creación donde también hay un acto de coraje en erradicarla.

4.- ¿Qué fue lo que aprendiste de tu cuerpo cuando te enfrentaste al cáncer? ¿Crees que hay una diferencia en la vivencia del cáncer desde un cuerpo trans/travesti que desde un cuerpo cisgénero?

Con el cáncer aprendí a cargar debilidades. Estas debilidades que nos hacen inventar fuerzas. Pero al mismo tiempo, tenemos que aprender a reconocer los límites de nuestros cuerpos, y lo que existe en medio de estos límites y en medio de nuestros cuerpos, colectivamente e interdependientemente es lo que nos hace construir redes y fuerzas de apoyo. He aprendido que somos cuerpos dependientes de sí mismos. La idea de  independencia puede ser defectuosa. También aprendí que nuestro cuerpo es cuerpo. Es material orgánico, falla, se lastima, se cura… No todos los cuerpos trans viven la misma experiencia. Los cuerpos trans son diversos y plurales, tienen miles y múltiples experiencias. Justo como los cuerpos cisgénero, viven muchas experiencias y también pueden vivir cosas en común por el hecho de que vivimos en el mismo sistema. Los hospitales cargan muchas reglas y protocolos, burocracias que usualmente dificultan el acceso a nuestra dignidad en un proceso en donde buscamos tratar nuestras enfermedades de una forma sana, pero por todas las preguntas que te hacen ahí, terminan socavando la salud mental y física cuando buscamos tratamiento.

5.- Actualmente Brasil pasa uno de los momentos más oscuros en la historia de los derechos de las personas LGBT+, con un presidente que vino a joder más lo que de por sí ya estaba jodido. Brasil ya era el país donde más asesinatos de mujeres trans y travestis había cuando llegó Jair Bolsonaro al poder, y ahora el futuro no pinta nada bien. ¿De qué manera resistes esto? ¿Cómo te defiendes?

Sigo resistiendo a través de mi cuerpo, mis invenciones; a través de algo que tal vez no exista, pero que continúo creando. A través de mis redes y las personas que me rodean, de esta intervención en el imaginario social, en mi propio imaginario, creando imágenes que contribuyan a una imaginación que me lleve concretamente a crear una fuerza afectiva y efectiva que nos lleve no sólo a resistir sino también a concretar perspectivas de que las cosas pueden ser transformadas porque ya están cambiando. Y precisamente porque estas cosas están cambiando hay un miedo que provoca reacciones de grupos que están perdiendo territorio. Pero estamos vivos y estamos ahí, listos para pelear.

Querida Linn da Quebrada, que nuestra venganza sea llegar a viejas.

 

Luisa Almaguer es cantante y compositora trans de synth pop con un proyecto solista en la Ciudad de México. También es conocida como La Virgen del Sexo en Asco Media.

Linn da Quebrada es actriz, cantante y compositora brasileña de funk y pop, conocida por su activismo en la lucha por los derechos de la comunidad LGBT+. Es, además, la protagonista del documental Marica travesti, el cual forma parte de Ambulante Gira de Documentales en su 14ª edición.

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