Conflictos sociales

Autoritarismo y resistencia cinematográfica

Por Magaly Olivera

1 may 2020

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El debate es legítimo: ¿puede el cine ser una herramienta de cambio social? Quizá surjan algunas interrogantes al pensar en su poder pues ¿quiénes acceden a la proyección de una película? ¿Qué intereses institucionales o personales residen detrás del financiamiento de una producción? ¿Qué tipo de narrativas predominan el consumo de masas y cómo incluyen (o excluyen) otras formas de mirar la realidad?

Para ampliar las posibilidades de militancia del cine es importante construir un sistema de creación y recepción del mismo con una base comprometida: contar con directores dispuestos a desafiar las imposiciones formales del cine comercial, acceder a una audiencia que anhele conocer nuevos lenguajes, considerar la lectura de críticos que cuestionen y reimaginen los filmes y, por supuesto, apoyar mediante espacios independientes la proyección de películas audaces.

Hablar sobre árboles es un documental que nos recuerda que todo lo anterior es posible. Sus protagonistas —Ibrahim, Suleiman, Manar y Altayeb— son cineastas y amigos desde hace varios años. Ellos viven en Sudán, donde desean montar un cineclub en medio de un escenario político y social bastante desalentador en el norte de África. En la película conocemos sus múltiples intentos por llevar a cabo esta labor, incluyendo los detalles técnicos que conlleva organizar una función al aire libre, así como los procesos para lidiar con la burocracia y la censura que buscan detener su iniciativa (aunando a las dudas sobre el potencial del cine como poder político, la represión que provoca en algunos regímenes es bastante esclarecedora).

El documental de 2019 combina las cintas filmadas por los protagonistas durante sus años estudiando cine con su ímpetu por mostrar películas a la gente de Sudán. En esta relación se evidencia su voluntad por experimentar con nuevos lenguajes y formas de exhibición pese al contexto en el que se insertan; una propuesta fundamental al momento de preservar la capacidad del cine de fungir como vehículo de transformación social, donde la creación, el consumo y la exhibición de películas complementen nuestra relación con el presente y nos aporten una nueva lectura de la realidad. De preferencia, una que incomode al autoritarismo y nos haga dudar de lo que damos por cierto.

El amor de estos amigos por el séptimo arte también sienta una base imprescindible para contribuir al cambio mediante el cine: se debe querer profundamente la labor de gestación y distribución de un filme para que su forma, temática y metodología de exhibición esté genuinamente comprometida con el público al que se dirige, y así pueda obtener un valor colectivo. La honestidad con que Hablar sobre árboles muestra la incidencia del cine en una comunidad es una conmovedora invitación a repensar desde dónde y por qué creemos en el poder del documental.

Para terminar, quisiera retomar unas palabras del programador y escritor Chi-hui Yang, ya que sospecho podrían coincidir con la forma de pensar de los protagonistas de la película:

“Cineastas: sean audaces y desalineados, experimenten y encuentren los lenguajes nuevos que necesitamos para los tiempos complicados que corren. Y háganlo de las maneras que más sentido tengan para ustedes, para donde se encuentren y para los contextos en los cuales estén trabajando […] Si estamos heredando imágenes y narrativas lastradas por y apuntando hacia significados cargados de implicaciones moralizantes que la sociedad ha construido a lo largo del tiempo, ¿no estamos perpetuando las desigualdades al utilizarlas? ¿Qué nueva economía de la imagen que vuelva a cablear todo esto podemos crear para uso de todos? Para que la mala hierba no sea mala hierba sino una flor, y para que el cuerpo y su color operen fuera de su construcción social; para que un lugar no sea otro ni periferia y ni siquiera centro, sino solo lo que es: resignifiquemos”.

 

Magaly Olivera es editora de Ambulante. Fue ganadora del VIII Concurso de Crítica Cinematográfica Alfonso Reyes “Fósforo” de FICUNAM y finalista del II Concurso de Crítica Cinematográfica del Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Ha publicado en medios como Icónica, Cinegarage, Correspondencias. Cine y pensamiento, Código y Tierra Adentro, entre otros.

 

 

 

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