Te nombré en el silencio: buscar contra la adversidad

Por Magaly Olivera

22 ago 2021

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La concepción de una madre que busca a su familiar desaparecido suele implicar ciertas características: ellas son tenaces, valientes y sensibles. Pero no solo eso, sino que son expertas en temas que nunca pensaron que lo serían, incluyendo ciencias forenses, administración de colectivos, manejo de crisis y mucho más. Digo que no se imaginaban que serían expertas en estos temas porque ellas mismas, en muchas ocasiones, declaran que jamás pensaron que una desaparición forzada podría sucederle a uno de sus familiares, pero cuando les tocó, supieron convertirse en admiradas guerreras que ahora dedican su vida a la búsqueda de sus seres queridos y los de miles de otras familias. 

Con este perfil tan completo, tan demandante, cuesta trabajo imaginar que además una madre buscando a su familiar desaparecido pueda mantener la jovialidad y la esperanza con que vivían antes de ser víctimas de la violencia en México, pero lo impresionante es que ellas lo logran. Su vida sigue repleta de amistades, de risas, de comentarios irónicos y de mucho amor por compartir, incluso cuando su rutina gira en torno a la búsqueda de cuerpos en la tierra.

Mirna, protagonista de Te nombré en el silencio (2021) es un vibrante y luminoso ejemplo de esto. 

“La líder del grupo que lleva más de 200 cuerpos recuperados” 

“Mirna es una persona muy especial. Es una guerrera, una gran mujer que tiene nervios de acero. Desde el día uno, ella nos apoyó y nos dio un ejemplo de la mujer de Sinaloa: fuerte, pasional, echada para adelante, inteligente; todos los elementos que la hacen la líder del grupo que lleva más de 200 cuerpos recuperados”, dice José María Espinosa, director de Te nombré en el silencio, sobre su protagonista.

Mirna Nereida Medina Quiñonez es la líder de Las Rastreadoras de El Fuerte, un grupo de madres de personas desaparecidas que salen dos veces por semana con picos y palas para buscar los restos de sus hijos. 

En su historia podemos atestiguar el abandono del Estado, las intimidaciones del narcotráfico, la indiferencia de la sociedad y la profundidad de la pena que las aqueja al haber perdido a su ser querido; pero también podemos ver la valentía, solidaridad y fuerza que existe en ellas, la cual les ha permitido llegar muy lejos en sus descubrimientos y en su capacidad para movilizar a la sociedad a organizarse de manera comunitaria. 

Basta saber que Las Rastreadoras de El Fuerte han encontrado, junto con otros colectivos que se han formado en torno a la misma meta, más de 200 cuerpos enterrados en fosas clandestinas, los cuales son examinados para reportar sobre el paradero a familias que viven la angustiosa duda de la desaparición de un ser querido, sin saber si vive o no, ni dónde puede estar o si va a volver a casa. 

Origen de Las Rastreadoras de El Fuerte

En 2014, Roberto Corrales Medina, hijo de Mirna Nereida Medina Quiñonez, fue desaparecido con tan solo 21 años de edad. Su caso se suma al de más de 80,000 desaparecidos que hay en México y a los más de 4 mil que hay específicamente en Sinaloa, de donde es ella y donde ejerce principalmente su labor en el colectivo Las Rastreadoras de El Fuerte. 

Cuando Roberto desapareció, Mirna se enfrentó con la complicidad de las autoridades y la obstrucción de la verdad al momento de solicitar su búsqueda. Ante este panorama, terriblemente vigente, ella decidió emprender por sus propios medios el proceso para encontrar a su hijo, cuyos restos encontró un día, sin entender por qué su hijo estaba así, convertido en osamentas enterradas de manera clandestina en una tierra baldía. 

En el documental Te nombré en el silencio también conocemos la historia de otras madres en situaciones similares a las de Mirna. Valioso ejemplo de las voces y los rostros que están detrás de las cifras y que debemos mirar atentamente para solidarizarnos y comprender su importancia en la historia de nuestro país, para humanizar los números que nos azotan día con día y que vuelven a México una cuna de indiferencia contra la que debemos luchar. 

La luz de la lucha 

Aunque no siempre es cómodo hablar desde una perspectiva positiva sobre el tema de la desaparición forzada, en el ejemplo de Mirna se vuelve inevitable. Al ver Te nombré en el silencio hay una energía que ella aporta, la cual combina la denuncia con la positividad y la valentía. Su actitud ante los problemas y ante las tragedias llama la atención y se contagia. Ella sale a buscar a personas desaparecidas con sus tacones puestos, pues no quiere perder su estilo, y en ese gesto ya se dice tanto de su personalidad, que vale la pena conocerla a profundidad en el documental mexicano. 

Las Rastreadoras de El Fuerte —como las nombró el periodista Javier Valdez, asesinado en 2017— enfrentan condiciones climáticas hostiles, animales peligrosos, amenazas del narco y confrontaciones con el Gobierno, pero no se rinden jamás. Si a veces paran para llorar un poco, es solo para recuperar la fuerza y volver a compartir entre ellas esa disciplina para ayudar a las familias de personas desaparecidas. 

Conocer su trabajo se aleja de la normalización de la violencia que aqueja a México e invita a reflexionar sobre los nombres, las historias y la labor de las personas detrás de las cifras, cuyo valiente ejemplo no hará sino activar nuestra actividad política. 

 

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