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Biográfico

Las brujas del oriente: fusiones sutiles

Por Montserrat Arenas Ramírez

10 nov 2021

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A lo largo de las décadas, muchas leyendas, animes y revistas de manga han hablado de ellas. Pero, en esta ocasión se muestra mediante el cine un retrato de aquellas ágiles jugadoras de voleibol que rondan los 70 años y que tuvieron un récord histórico de 258 victorias seguidas. Ellas presentaron por primera vez las memorias de sus victorias y entrenamientos a nivel internacional, más allá de su localidad.

El director francés Julien Faraut nos deleita esta vez con su tercer largometraje documental, con el objetivo de tender un puente entre las conexiones del deporte, el cine y el arte. Él muestra su enorme fascinación por los increíbles logros de los atletas altamente calificados, por lo que sus trabajos navegan para explorar a estos seres humanos únicos a través del cine. Su trabajo en el Instituto Francés de Deportes (INSEP)  le ha permitido tener acceso a material de archivo en 16 mm, a través del cual conoció al equipo japonés de voleibol “The Typhoon from the Orient”, después conocidas por sus poderes en la cancha como “Las brujas del oriente”. Inspirado por la rapidez de sus movimientos y la intensidad de sus entrenamientos, Faraut prepara este documental nominado en el Festival Internacional de Cine Independiente de Lisboa y en el festival de cine Nippon Connection.

 La estructura narrativa entrelaza un retrato actual con el registro de los años sesenta, lo cual ayuda a entablar una conexión con cada jugadora y en general con todo el equipo. Por una parte, el retrato de su juventud se construye a través de material de archivo de sus arduos entrenamientos y partidos, obtenidos del mismo INSEP, e incorpora otros filmes como Le Prix de la Victoire de la directora japonesa Nobuko Shibuya. Además, con el fin de ayudar a crear cambios, a generar tensión y conexión tanto en sus juegos como en el entretenimiento, se incorporaron clips de anime dentro del montaje. Esto sumó para agregar puntos al dinamismo e intimidad, lo cual no se conseguiría con el material de archivo virgen. Aquí comienza la labor de su acompañamiento musical, ya que este ayuda a fusionar los cambios entre anime y material de archivo.

 Dentro de la construcción del retrato pasado, se encuentra la presencia de sus entrenamientos, los cuales transmiten su intensidad a través del acompañamiento sonoro, así como al estar ligados a la constante repetición de planos de su trabajo en la fábrica de textiles, su preparación antes del entrenamiento y durante este. En esta secuencia trazan, a través del montaje, una estética poética y repetitiva al entrenar, la cual se acompaña de sintetizadores análogos. La decisión de Faraut de mantenerlos fue con el fin de sumar a la visión retro y futurista, que de acuerdo con el director, esta era la manera en la que Francia veía a Japón en esa década.

En cuanto a su presente, conectamos con las jugadoras de voleibol a través de un instante de su actual cotidianidad, en donde responden a preguntas como “¿qué le gusta?” o “¿a qué le da importancia?”, cada una desde su punto de vista de la realidad que vivió.

El trepidante ritmo del montaje, los sorprendentes fragmentos de anime, la banda sonora del músico francés K-Raw, los estilismos y efectos hacen justicia al talento de las jugadoras. Su imagen remonta algo muy cuidado, incluso su colorización da unidad entre el material reciente y el de archivo, lo cual crea el contrapunto con la experimentación y juego con el montaje, dándole  la intensidad necesaria dentro de lo estético. Además de ritmo y velocidad, el documental cuenta con momentos que te dejan “respirar”, donde de manera visual y sonora te refuerzan un sentimiento con el que el director quiere que te conectes.

Aparte de esto, la cultura es un punto predominante y presente en el filme Las brujas del oriente. Sobre todo, con una fusión sutil entre ser visualmente similar al estilo japonés, pero con una narración en francés. Además, se puede visualizar la presencia de simbolismos culturales como las “Daruma dolls”, siendo estas inspiración del coach para implementar giros en el entrenamiento, que a la vez son un muñeco tradicional japonés.

El exultante final de los Juegos Olímpicos —la primera vez que el voleibol era deporte olímpico— contra Rusia de 1964 en Tokio, marcó a diversas generaciones de japoneses que aún arrastraban las heridas de la II Guerra Mundial. El documental captura la emoción de aquella final de una forma incomparable, trabaja en tu conexión con ellas para dejarte con la dedicación, pasión y esfuerzo de cada uno de sus logros.

  

Montserrat Arenas R. es estudiante de Comunicación en el Tecnológico de Monterrey. Entusiasta por el cine y su lenguaje visual, tiene intereses en la dirección de fotografía y colorización. Ha laborado en miniseries y videos musicales, se dedica a la fotografía y videografía. Actualmente realiza su servicio social con Ambulante.

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