Violencia

Una reconciliación doble

Reseña de Los siete de Gugulethu

Por Isabel Alexander

28 feb 2017

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Traducción de Adaline Torres Feliciano

La reconciliación, en su sentido literal, es el acto de lograr que dos cosas sean compatibles (la una con la otra)—ya sea al verificar que la información sea consistente o al restablecer relaciones cordiales. En su documental The Guguletu Seven (2000), la directora Lindy Wilson explora ambas connotaciones cuando recuenta un ataque policíaco que se llevó a cabo en contra de un grupo anti-apartheid en Sudáfrica. Al enfocarse en varios de los participantes involucrados—oficiales en la escena del crimen, las madres acongojadas de las víctimas y los investigadores comprometidos de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica (TRC)—Wilson expone la lucha necesaria para alcanzar la paz: tanto realizando una narración verosímil del día de los hechos, como reparando las relaciones rotas en consecuencia del ataque.

“The Guguletu Seven”, Ambulante Gira de Documentales 2017

Los detalles del evento son imprecisos.

The Guguletu Seven se desarrolla como un thriller policiaco que se desplaza a través de múltiples narraciones del mismo evento antes de llegar a alguna verdad rotunda. La escena que inaugura el filme es intencionalmente ambigua, desplegando así una cronología de eventos inestable a la que se regresa más adelante en el filme, para revisarla, analizarla y dilucidarla. Una música lúgubre acompaña a una serie de tomas sucesivas de vigilancia -tanto tomas con cámara en mano desde el punto de vista de un coche en movimiento, como tomas con cámara fija desde detrás de cercas y paredes- que culmina con una ráfaga de disparos presentada por medio de paneos borrosos. Los detalles del evento son imprecisos: Wilson no establece ni quiénes son las víctimas ni quiénes son los autores del tiroteo, tampoco le asigna un punto de vista particular a las primeras tomas.

Es una búsqueda clandestina que coloca a los espectadores en la misma posición en la que se encuentran los sujetos del documental—anhelando alguna clarificación.

Una transición fluida hacia el metraje policíaco real delinea el evento que es la esencia del filme: siete combatientes anti-apartheid, de entre 16 y 23 años, fueron asesinados por miembros de la Fuerza Policial de Sudáfrica el 3 de marzo de 1986 en el municipio de Guguletu. El énfasis constante del narrador sobre la negritud de las víctimas, a la par con las tomas prolongadas de los cuerpos ensangrentados siendo arrastrados a la luz del día suburbano, hace que la percepción de los espectadores fluctúe hacia una conceptualización gubernamental de la masacre—es decir, en un acto de defensa personal, un cuerpo policial predominantemente blanco atacó a los “terroristas” que les tiraron con granadas. Es una percepción que despunta más tarde en el documental, cuando los mismos oficiales, diez años después del evento, defienden sus acciones durante una citación judicial: los asesinatos fueron un acto de violencia necesaria (casi una hazaña heroica).

“The Guguletu Seven”, Ambulante Gira de Documentales 2017

Cada víctima sufrió docenas de heridas de bala.

Pero el despliegue lento de las pistas a través del documental sugiere otra cosa. Cada víctima sufrió docenas de heridas de bala, muchas de las cuales se dispararon a corta distancia; las armas desperdigadas junto a los cadáveres parecieran haber sido colocadas adrede para falsificar la escena; y por lo menos un oficial posó triunfante junto a un cadáver, como si fuera un “trofeo”. ¿Por qué, entonces, la policía se aseguró (hasta se enorgulleció) de matar a estos hombres? Mediante entrevistas presenciales y narraciones verbales contrapuestas sobre metraje recreado, Zenzile Khoisan de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica recuerda la investigación que los llevó a su descubrimiento final: Guguletu no fue una represalia espontánea, sino una masacre premeditada por los miembros de Vlakplaas, un escuadrón de la muerte contrainsurgente y sudafricano.

“The Guguletu Seven”, Ambulante Gira de Documentales 2017

Las madres buscan un relato entero sobre las muertes de sus hijos.

Además del trabajo detectivesco con matiz político de la TRC, no obstante, hay otra faceta en la investigación: la inquisición afligida de las madres de las víctimas. Estas mujeres—cuyas historias se dan a conocer a través de entrevistas presenciales y testimonios de corte—presentan una contraparte más íntima y emocional que la diplomacia de la TRC. “A nuestros hijos no los trataron ni como tratan a las hormigas”, dice una de las madres antes de explicar que de la única manera que pudo identificar el cuerpo mutilado de su hijo fue mirando sus pies intactos. Dichas perspectivas humanizan a las víctimas y a aquellos afectados por sus muertes. Mientras la TRC trabaja la investigación en concreto, son las madres las que ansían la clarificación y la paz.

Su respuesta final, entonces, es tan intuitiva como desconcertante. En una reunión de grupo con Thapelo Mbelo, uno de los asesinos en Guguletu, varias madres le ofrecen su perdón—no por respeto, más bien porque ya consiguieron un relato entero y certero sobre las muertes de sus hijos. Para ellas, eso es victoria suficiente.

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