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Música

Entrevista con la directora de Esto es lo que hay Léa Rinaldi

Extraída del press kit de la película

Por Ambulante

5 jun 2017

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Traducido por Aída Flores

Los Aldeanos es un grupo de hip-hop rebelde y contestatario que nunca se cansó de luchar por la libertad de expresión en Cuba y Estados Unidos. Su historia es retratada en Esto es lo que hay, documental dirigido y producido por Léa Rinaldi.

¿Qué significa la frase “esto es lo que hay”?

“Esto es lo que hay” es una frase típica de Latinoamérica que significa algo así como “hay que arreglárnoslas con lo que tenemos disponible”. El título refleja la forma en la que Los Aldeanos crean y componen a partir de la realidad en la que viven. Quise dejar el título en español porque Los Aldeanos defienden su idioma con el corazón. En el medio del hip-hop, el inglés es el idioma principal y el español tiene que recuperarse.

El subtítulo Crónica de una poesía cubana refleja que la película se filmó durante seis años. De hecho, este documental también trata de la historia más reciente de Cuba, del 2009 al 2015, desde que el mando pasó de Fidel a Raúl, hasta la revocación del bloqueo estadounidense.  

¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

Hace poco más de diez años yo planeaba viajar a Cuba como parte de una maestría que estaba haciendo en Literatura Moderna. Estaba escribiendo un ensayo de la representación de la Habana en la literatura del exilio.

Guiada por las voces de autores de oposición (Reinaldo Arenas, Zoé Valdés y Guillermo Cabrera Infante), en la Habana encontré un eco moderno de su lucha por la libertad. Nunca pensé que la lucha contra la censura que había en los años setenta seguiría siendo un problema ahora.

Regresé a Cuba en el 2009 por un proyecto musical realizado por Habana Cultura. Yo estaba haciendo el making of, y fue entonces cuando conocí a Los Aldeanos. Esta banda de rap cubana era parte de la compilación de Habana Cultura seleccionada por el DJ Gilles Peterson. Quedé inmediatamente impresionada. Aldo y Bian tienen una presencia imponente y yo me sorprendí de su discurso tan contestatario, un discurso muy político, pero también muy poético.

El primer contacto que tuvimos fue muy interesante y esa es la única entrevista que les hice. Escuchaba la música de Los Aldeanos en todas partes de Cuba. Los Aldeanos tienen revolución en la sangre y luchan por sus derechos y por la libertad de Cuba; sus armas son las palabras, una poesía inspiradora recitada a un ritmo muy rápido. Por eso es que es tan difícil traducirlos al inglés o al francés, por la belleza y la fuerza de sus mensajes.

Muy rápido descubrí que Los Aldeanos eran muy famosos y prolíficos: son autores, productores, distribuidores y hasta crearon un mercado de música independiente en Cuba. ¡Han producido 23 álbumes en 7 años!

En el tiempo que pasé con ellos fui testigo de varias escenas inconcebibles, como de la oposición entre la juventud de Cuba y el régimen de Fidel Castro. También me di cuenta de la violencia que la censura significa y de la presión que viven los jóvenes artistas.

Me enteré de que la música de Los Aldeanos estaba censurada por los medios de comunicación oficiales de Cuba y que no se les había permitido presentarse en ningún lado desde hace varios meses. Ellos no perdieron la esperanza: el hip-hop es su “religión” y ellos pelearán “hasta la muerte”.

Le pregunté a Aldo si podía seguirlos y grabar su vida diaria. El trato fue grabarlos directamente, sin efectos ni guion, y ser discreta, sin ideas preconcebidas. Fui testigo, no intervine, por eso me aceptaron y me adoptaron en La Aldea, que es una comunidad underground de artistas e intelectuales que luchan por el cambio.

¿Puedes hablarnos del grupo?

Los Aldeanos son considerados como uno de los grupos de conciencia social más importantes y emblemáticos de Cuba. Sus integrantes nacieron en los ochenta por lo que sólo conocen el régimen de Castro, y lo conocen bien. El grupo está formado por AL2 el Aldeano (Aldo), el B (Bian) y Silvito el Libre (Silvio), del que dicen que es un “electrón libre”.

Atrapados y censurados en su propio país, Los Aldeanos escriben acerca de lo que ven en las calles. Aldo, Bian y Silvio (como José Martí, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara) alzaron la voz de rebelión, no contra el régimen de Castro, sino a favor de la gente de Cuba. Y la gente de Cuba los sigue porque reconocen sus vidas en las letras de sus canciones, canciones que cantan las dificultades de la vida en Cuba: la escasez de comida, los salarios tan bajos y la crisis económica, todo como consecuencia de la caída de la Unión Soviética. Los Aldeanos han esquivado la censura gracias a internet. Sus videos sobrepasan los millones de vistas, son los “Reyes de YouTube”. Internet es el único medio por el que se dan a conocer además del mercado negro.

La película se rodó en seis años, del 2009 al 2015. En este tiempo los seguiste por Cuba y por otras partes del mundo. ¿Qué descubriste con esta experiencia?

Descubrí a unos héroes que luchan por la libertad de expresión. También descubrí muchas situaciones absurdas relativas al régimen de Castro y muchas contradicciones muy difíciles de enfrentar. Seguimos a Los Aldeanos para aprender acerca de su emancipación y de las dificultades que eso conlleva.

En la primera parte, conocemos a este mítico grupo cubano que tiene prohibido presentarse en público y distribuir su propia música. En esta parte, los dos raperos hablan acerca de la miseria social en su propio país, de la brutalidad de la policía y de la censura. De hecho, Cuba es una dictadura, así que su lucha es mucho más dura que para cualquier otro grupo francés o estadounidense, países en donde hay libertad de expresión. Las letras de sus canciones parecen letras de Wu-Tang Clan. En este periodo me sorprendió su popularidad en Cuba, todos los conocen, todos escuchan su música. Cuando organizan un concierto fuera de La Habana, la gente viaja kilómetros para ir a la fiesta.

Son verdaderos héroes para los cubanos que los admiran, y los siguen porque dicen la verdad. Todos pueden reconocerse en las letras de sus canciones”.

De hecho, son héroes que toman otra dimensión cuando están frente a la cámara y en su gira mundial. De Serbia a Miami, muchas cosas cambiaron para Los Aldeanos y tú estuviste ahí para documentar esa transformación.

Sí, primero se sorprendieron mucho cuando se les permitió salir del territorio gracias al festival serbio Exit, un festival que recibe grupos de todas partes del mundo. Pero en Europa no son muy conocidos, el lenguaje es una gran barrera para la mayoría del público.

Aun así, para Los Aldeanos fue un gran impacto estar en esos países porque habían estado encerrados en la isla toda su vida. Ahí tuvieron una primera reflexión al sentirse liberados. Como cuando en la película compraban ropa o comían en McDonald’s era como explorar cosas prohibidas. Fue como ver el consumismo, que puede ser lógico, natural y humano. Eran como prisioneros en libertad condicional. Los Aldeanos descubrieron el mundo exterior y esto acrecentó sus ganas de luchar por un cambio radical en su sistema.

Estos raperos no sólo son maravillosos artistas, también son los herederos de la lucha internacional de Ernesto Che Guevara. Los colombianos entienden perfectamente la lucha de La Aldea de Cuba.

¿Entonces fue en Colombia que te hiciste consciente de su fama internacional?

Colombia fue para mí, para nosotros, una experiencia increíble. Cuando ves algún video suyo en YouTube, como los que puse al principio de la película, te das cuenta de que tienen millones de vistas a pesar de que es muy difícil conectarse en Cuba. Para los activistas cubanos, todo es arreglárselas. Viajábamos cargando USBs, le rogábamos a la policía para que no nos quitaran las computadoras o para que nadie inhabilitara la conexión.

En Bogotá entendimos cómo es que sus videos tenían tantos millones de vistas. Cuba tiene una influencia muy grande en Latinoamérica, es un país visto como un país que resiste. En Colombia, Los Aldeanos son estrellas del mundo de la música.

Y fue en ese contexto en donde surgió la primera contradicción. ¿Puedes imaginarte lo que es ser ampliamente reconocido y no poder ganarte la vida de tu música, y además ser atacado por el gobierno? A pesar de no haber vendido oficialmente ni un solo disco, se encontraron con que el público colombiano se sabía sus canciones de memoria. Y después, en Miami, la segunda Cuba, conocí a uno de los amigos de Los Aldeanos que estaba ahí exiliado.

Grabaste durante seis años. ¿Puedes contarnos cómo era el set? ¿Podríamos decir que tu película es una película “guerrilla”?

Sí, podríamos decir que grabé esa película como un guerrillero o como un pirata. Yo estuve ahí sin ninguna autorización del gobierno y siempre estaba lista para grabar y estar en donde tenía que estar, a pesar de que nadie me estuviera esperando.

Fui yo quien escribió la película de manera independiente.

Como extranjera, ¿cómo hiciste para que te incluyeran en La Aldea y para ganarte la confianza de la gente?

Atrás de esos tatuajes y las apariencias de machos rudos, todos eran muy sensibles, a veces muy infantiles. Los cubanos respetan a las mujeres y tienen a sus madres en un pedestal.

Para que me aceptaran yo tenía que ser discreta, solamente observar”.

A veces tenía que participar por alguna razón como cualquier otro miembro del grupo. Alguna vez los presenté en un show, también dirigí algún video para YouTube. Pronto se dieron cuenta de que no era entrometida, a veces no les preguntaba nada para que se olvidaran de mi presencia. Ellos también percibieron mi sensibilidad y el proceso por el que estaba pasando.

¿Crees que el cine directo es un género que va acorde a tu forma de hacer cine?

De hecho, amo el cine directo porque te hace estar completamente inmerso en sus protagonistas, y para esta película, este tipo de cine fue muy importante especialmente para los protagonistas del documental.

Los Aldeanos han estado sufriendo por la manipulación de los medios, particularmente les preocupan los periodistas, de hecho se niegan a dar entrevistas. Grabarlos en su privacidad, mientras creaban, fue lo más apropiado para poder mostrar quienes eran en realidad.

¿Qué papel juega la música en tu película?

La música de Los Aldeanos es la narradora principal en la película, sus letras le dan dirección a las locaciones. Uno de los retos de Esto es lo que hay fue mostrar cómo la música es tan importante para ellos en su vida diaria y cómo puede ser diferente escuchar la música en cada lugar.

¿Tu película es una película hip-hop o una película que trata de hip-hop?

Esto es lo que hay es una película hecha de parches. Después de seis años de grabación, terminé con muchísimos videos, horas y horas de tomas. La editora Coralie Van Rietshoten y yo estuvimos editando por más de un año y medio para llegar a lo que la película es hoy.

La riqueza de la película está en la diversidad del material: material de archivo, imágenes borrosas, imágenes tomadas con diferentes cámaras (mini dv, HDV, HD), imágenes de internet, etc. Lo que dicen las imágenes es más importante que la calidad del video. Entonces es una película hip-hop grabada en seis años con recursos limitados, lo cual es como una representación de Cuba, de cómo con lo poco que tienen pueden hacer lo que hacen.

¿Cómo describirías a Cuba?

Cuba es un país lleno de contradicciones, y hoy en día eso es aún más notorio. La isla está viviendo una transición política desde la revocación del bloqueo estadounidense, de hecho desde un poco antes, con los últimos años de Castro. Y es por esta razón que amo a Cuba: todo se trata de amor y odio, o de amores prohibidos. Es muy difícil dar una opinión objetiva acerca de la isla. Aun si todos tienen una opinión de Cuba y de su régimen político, estás forzado a estar de un lado o del otro, de los que están a favor del sistema y de los que se oponen. Los medios sólo muestran estos dos extremos sin ninguna alternativa.

Mi experiencia me mostró la verdad acerca de su realidad, y la verdad es que esta polaridad no existe entre los jóvenes cubanos. Hay un diálogo entre estos dos polos que presenta mucho mejor la realidad de este pueblo y fue justamente ese punto de encuentro lo que me motivó a mostrar esta nueva manera de pensar. Porque hoy hay una tercera postura: el cambio.

Tus héroes tienen que vivir en medio de muchas contradicciones y esto los hace muy humanos.

Los Aldeanos ven a Cuba de una forma muy maniqueísta, con muchas contradicciones. Un día no hacen más que hablar del orgullo que sienten por sus raíces cubanas y al día siguiente hablan mal de su país. Se rehúsan a parecerse a los raperos estadounidenses, pero al mismo tiempo tienen el mismo look.

Cuando están en Cuba quieren irse, viajar, descubrir el mundo, y cuando están fuera de su país, lo único que quieren es volver a casa. En Cuba no tienen derecho a decir lo que quieran a la prensa, y en el extranjero no quieren decir nada”.

Su música se escucha en todas partes del mundo, pero no se les puede ver en la escena cubana. Muchas veces no tienen permitido salir del territorio y a veces sucede. La victoria de la autorización de un show es el anuncio de otros diez que no ocurrirán.

El internet es una espada de doble filo, ya que Los Aldeanos pueden ser escuchados en todas partes, pero no pueden vivir de su música. Pueden ser considerados como agentes secretos de la CIA y al día siguiente espías del gobierno.

Además de todo, sus familias están separadas. Algunos están exiliados en Miami, como el papá de Aldo. Cuando se reunieron fue un momento muy intenso, lleno de emoción. Su madre es omnipresente. Toda esta esquizofrenia latente los hace humanos.

¿Cuál es tu principal inspiración cuando grabas?

Aprendí a confiar en mi intuición después de grabar en el set con Jim Jarmusch. Jim no me decía cómo hacer los documentales, yo debía ser lo suficientemente observadora para captar la complejidad del director. Yo no sabía lo que iba a grabar, tenía que adaptarme a la realidad. Fue una gran escuela para mí.

Para Esto es lo que hay no podía escribir un guion. Tenía a los personajes, las intenciones, grandes conflictos, pero no podía predecir nada.

La noche era el momento predilecto para escribir y cantar. Para seguirlos, yo tenía que estar lista siempre, no sabía cuándo tenía autorización para salir del país y cuándo no.

¿Esta manera de filmar te permitió tener más cercanía con tus personajes?

Sí, de hecho ese es el espíritu de La Aldea. Aldo graba en la casa de su mamá y su familia siempre está ahí. La intimidad y el arte van de la mano; su familia siempre es su primer público. Me conmovió mucho la diferencia entre crear música en su cuarto y cantar frente a miles de personas.

Creo que es fácil contar una historia cuando no hablas de la tuya específicamente. Son historias particulares pero universales.

En esta privacidad, los personajes dudan acerca de la separación. ¿Crees que es algo que pasa mucho en la documentales de música?

Yo no diría que es algo específico de la industria de la música. Para mí, la secuencia más bella de la película es cuando Aldo le dedica una canción a Bian. Cada momento tuvo un gran impacto en Los Aldeanos y en La Aldea, pero mis personajes y yo siempre sabemos cómo tomarlo… “Esto es lo que hay”.

Por cierto, tú también produces la película, ¿no es así?

Sí, la estaba haciendo con recursos muy limitados y estaba siendo muy difícil.

Después de dos documentales con Jim Jarmusch y de este con Los Aldeanos, ¿cuál será tu siguiente producción?

Ahora quiero explorar otras formas de cine independiente, pero ahora en ficción. Escribí una historia acerca de navegación, de una mujer en el mar, una pirata moderna y feminista en el Mediterráneo que se llama Des Rives.

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