🤖 Consulta la convocatoria de Ambulante 2020 aquí

Conflictos sociales

Los últimos hombres en Alepo: la vida en una zona de guerra

Reseña de Los últimos hombres en Alepo

Por Hayde Corona

7 jul 2017

Compartir

La Defensa Civil Siria, mejor conocida como los Cascos Blancos, existe desde el 2013. Su heroico valor incluso fue reconocido con una nominación al Premio Nobel de la Paz en 2016, y aunque no ganaron, eran de los favoritos del público. Pero realmente, ¿cómo es vivir en Alepo cuando los 350 000 ciudadanos que quedan ahí están resignados a vivir sitiados en una zona de guerra?

Imagina que estás ahí: los aviones rusos pasan todo el tiempo, es imposible saber si alguna bomba caerá sobre ti o sobre alguien que amas; saber si será de día, si habrá otro ataque, si tendrás tregua una semana, un día o unas horas, si esa tregua se respetará.

Para filmar Los últimos hombres en Alepo, el director Feras Fayyad convivió por dos años con estos héroes casi anónimos, pues aunque se enfoca en tres de los fundadores —Khalid, Subhi y Mahmoud—, son casi tres mil los voluntarios desconocidos que arriesgan su vida a diario para salvar a sus compatriotas.

¿Por qué Siria vive esta situación? ¿Está por resolverse el conflicto? El filme no da las respuestas. Lo que sí puede es ayudarnos a comprender por qué la gente decidió quedarse en la ciudad, sin importar que esté en ruinas, que la medicina se esté acabando, que parezca que no hay esperanza.

¿Por qué trabajan con la muerte?, ¿por qué prefieren morir a llegar a los campos de refugiados?, ¿por qué aceptan ese destino? “Esta es mi ciudad, aquí nací y crecí, ¿por qué dejársela a unos extraños?”, dice uno de los Cascos Blancos. Así piensan muchos de ellos. Y tiene sentido. Si toda la gente buena huye de Siria, ¿en manos de quién se quedará? Pensar en eso les causa terror, más del que viven día a día entre los escombros.

Es justo entre las ruinas donde la realidad pega más. Aquí vemos esperanza, cuando logran rescatar a alguien, pero también vemos muertes, muchas, y la cámara —aunque es respetuosa— nos muestra las cosas como son. Y no es algo fácil de ver. Ni la fotografía estilizada, ni la sutileza para mostrar los cadáveres puede minimizar la brutalidad de las escenas.

Cuando llegamos a ver algo en las noticias sobre Alepo suele ser rápido. Es doloroso en el momento pero se olvida rápido. Lo que Feras Fayyad deseaba con esta película era que sus protagonistas fueran recordados e incentivaran a los espectadores a hacer algo al respecto. Que empatizaran y supieran lo mucho que esta guerra está afectando la vida de esas personas.

“Dónde está la humanidad?”, se pregunta uno de los Cascos Blancos en uno de esos momentos pesimistas. Y aunque la mitad de la película se va en desesperanza, vemos humanidad en los rescates, en su valentía, en los momentos que se permiten sonreír, jugar fútbol o recuperar su infancia junto a sus hijos.

Este es un homenaje a los hombres que han decidido permanecer en Alepo después de tantos años de guerra, muerte y destrucción, a aquellos que perdieron la vida pensando en un futuro mejor para sus familias, aquellos que se quedaron hasta el final para defender Siria con sangre y alma.

Related

More documentaries about Conflictos sociales

Sponsors