Niñez

¿Yo qué gano con la guerra?

Reseña de Muhi–generalmente temporal

Por Ma. Cristina Alemán

13 mar 2018

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El conflicto entre Israel y Palestina es uno de los temas recurrentes en las noticias internacionales desde hace varias décadas, de modo que –casi sin querer– todos nos hemos formado una opinión sobre el asunto (aunque esté sujeta a cambiar en el próximo debate entre amigos). Muhi – generalmente temporal (dirs. Rina Castelnuovo-Hollander, Tamir Elterman) aborda el problema árabe-israelí pero, en lugar de darle prioridad a los datos geopolíticos, históricos o estadísticos, retrata la experiencia de un niño atrapado entre ambos mundos.

Según François Niney, la reproducción objetiva, entendida como imparcial, de la realidad es imposible. Por eso, el cine documental no busca reproducir el mundo o informar objetivamente (como el periodismo), sino que se esfuerza por “interrogarlo” y por “buscar en él los ángulos visuales reveladores y un montaje significativo”.

La fuerza de Muhi – generalmente temporal –como la de muchos documentales– radica en la mirada personal, de los cineastas y de los protagonistas.

Muhammad, mejor conocido como Muhi, fue trasladado de Gaza a un hospital en Israel de bebé, acompañado por su abuelito, debido a una emergencia médica. En el hospital descubrieron que padece de una rara enfermedad inmunológica y le amputaron las piernas y los brazos para salvar su vida. El documental sigue a Muhi desde los cuatro años, hasta los siete. En todo ese tiempo, los documentalistas permanecen invisibles y nos dan espacio para conocer al niño y a su abuelo en la vida cotidiana. Pronto es evidente que la falta de extremidades es la menor de las preocupaciones de Muhi, la verdadera amputación es la de su familia: él no puede vivir en Gaza porque no recibiría atención médica adecuada, pero sus familiares, incluyendo a su madre, no pueden cruzar la frontera para visitarlo salvo en rarísimas ocasiones.

Las fotografías son de la codirectora Rina Castelnuovo-Hollander.

Las fotografías son de la codirectora Rina Castelnuovo-Hollander.

La importancia de contar la historia de Muhi en cine y no en un reportaje “de interés humano” es que así, por escrito, el panorama resulta terriblemente oscuro, es una tragedia más de la cual preferiríamos no enterarnos. Sin embargo, Muhi – generalmente temporal es un documental lleno de luz. El pequeño protagonista tiene una risa contagiosa, es fuerte, generoso, amoroso y con sentido del humor. A su abuelo le brillan los ojos cuando juega con él y todos en el hospital lo tratan con mucho cariño. Por lo mismo, cuando vemos a Muhi entristecerse con el paso de los años, ya no es una persona anónima la que sufre, sino un niño que se ha ganado nuestro corazón.

Gracias a obras como Muhi – generalmente temporal podemos vislumbrar las consecuencias más dolorosas del conflicto árabe-israelí: su costo humano. Las opiniones seguirán yendo y viniendo, así como la ráfaga de noticias sobre la situación, pero dudo mucho que alguien pueda ver este documental sin sentirse profundamente afectado por lo que está sucediendo. Sometidos a autoridades opresivas, a Estados militarizados y fundamentalistas, hay individuos tratando no sólo de sobrevivir, sino de llevar una vida buena y digna. “¿Yo qué gano con la guerra?”, pregunta el abuelo de Muhi, algo a considerar antes de tomar una postura sobre cualquier conflicto.

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