Por Victor Kossakovsky

8 mar 2019

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Traducción de Alejandra Tapia

Al pensar en mi pasado, siento que toda la vida me estuve preparando para hacer Acuarela. Hace casi cincuenta años, cuando tenía cuatro, pasé un verano en un pequeño pueblo entre Moscú y San Petersburgo. En ese pueblo se encontraba el nacimiento de un río. Mikhail Belov, un hombre que vivía ahí, me dijo:

Imagínate, Victor, si construyeras un pequeño bote con virutas de madera y hojas, y lo pusieras en este río, flotaría en el agua hasta el mar del Norte y después le daría la vuelta al mundo”.

Veinticinco años después regresé a ese pueblo para filmar mi película Belovy (1992), que trata de las personas que viven en el nacimiento del río. El primer episodio fue justo como me lo describió Mikhail: puse mi cámara en un pequeño bote y emprendí un viaje de casi mil kilómetros desde ese pueblo hasta el mar.

Para la escena en el río tomé una canción de una película de Raj Kapoor. La había elegido sin saber hindi, simplemente por su potente energía, que complementaba bien el episodio. Unos años más tarde, después de una función en la India, algunas personas me comentaron que la canción habla sobre un río que fluye como nuestras vidas.

En el año 2000, mientras editaba mi película I loved you en la isla Bornholm, me hospedé en una casa cuya ventana tenía vista al mar Báltico. Me di cuenta de que el mar se veía diferente cada día, cada hora, cada minuto incluso. Nunca me aburría porque el agua era siempre diferente. Pensé que si pudiera solo grabar las olas desde mi ventana por todo un año, grabaría sin problemas una gran película: sin decir una sola palabra, sin mover la cámara, ¡con solo mirar cómo cambia el agua! Colores distintos, movimientos distintos, energías distintas…

A través de la lente natural acuática, uno podría experimentar y sentir la marea, el flujo de todas las emociones conocidas para el ser humano: enojo, agresividad, paz, nobleza, soledad, celos… ¡Todas!

Con Acuarela quería capturar todas las emociones posibles que se pueden experimentar al interactuar con el agua: tanto emociones hermosas, como sentimientos inquietantes de éxtasis e inspiración, así como la destrucción y el asolamiento humano.

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