Biográfico

“Mi deseo de ser mejor escalador proviene en parte de saber que sólo estaré vivo por un tiempo limitado”, Alex Honnold, protagonista de Free Solo

Entrevista con Alex Honnold, escalador y protagonista de Free Solo

Por Ambulante

2 abr 2019

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Traducción de Alejandra Tapia

¿Cómo fue escalar por primera vez El Capitán?

Fue una experiencia extraordinaria. Mi compañero y yo nos propusimos una meta para la temporada: escalar El Capitán en un día, no en solo integral, sino como pudiéramos. Sólo queríamos hacer lo necesario para llegar a la cima, y entrenamos toda la temporada para eso. Fue una gran aventura y un reto enorme. Escalamos la ruta más fácil en 23 horas. Hacer eso nos mostró un mundo nuevo de la escalada. 

 

Has comentado que el mayor reto para el que te has preparado en este deporte, la cúspide de tus logros, fue escalar El Capitán en solo integral. ¿Qué pensabas mientras te acercabas a la roca esa mañana?

En realidad no tenía nada en mente. El punto de la preparación era garantizar que ese día no estuviera pensando mucho las cosas. Ya había pensado mucho anteriormente. Esa mañana me puse en modo automático, sólo ejecutaba mis movimientos. Lo que sí hice fue estacionarme en un lugar distinto porque no quería ver a nadie en los prados. Caminé por una vereda más larga para llegar a El Capitán; estaba recorriendo la pared oriental y sí pensé: “Esta roca sí es enorme”. Sabía que estaba listo y que todo estaba por suceder.

 

¿Sentiste que se acumulaba la presión debido a la grabación de la película?

La verdad es que no. De hecho, quería que se realizara la película por muchos motivos. Gracias a que la película agregó cierta presión al itinerario, me motivé lo suficiente para salir a entrenar. Escalar El Capitán era mi sueño desde hace años, pero no había hecho nada aún para alcanzarlo porque me parecía bastante abrumador, demasiado grande. Así que quería un empujón que me hiciera comenzar a trabajar y echarle ganas. Mi mayor miedo era pasar toda mi vida sin siquiera haberlo intentado. Ya habían pasado seis o siete años en los que me decía: “Este es el año en el que voy a escalar El Capitán”, y después iba a Yosemite y me respondía: “Siempre no, este no es el año, y no lo voy a intentar”. Necesitaba una razón para esforzarme y comprobar si era posible.

¿Cuál es tu punto de orientación al escalar? ¿Volteas hacia abajo muy seguido? ¿Qué tan consciente estás de tu ubicación en relación con el suelo?

Estoy muy consciente. Gran parte de subir por paredes de esa magnitud tan grande es exponerse, tener la experiencia de encontrarse a enormes distancias del suelo. Definitivamente es uno de los aspectos que me atrae de la actividad. En cuanto a ver hacia abajo, claro que lo hago. Una vez que ya estás escalando, volteas hacia abajo constantemente, pero a tus pies o manos. Eso no quiere decir que esté pensando en que estoy expuesto. En esencia sólo estoy escalando.

 

¿De dónde provienen la confianza en ti mismo y tu seguridad?

Lo veo todo desde una perspectiva muy racional, desde una evaluación básica de la realidad objetiva: “¿Puedo hacerlo?” Si sí, entonces lo hago. Si he hecho algo una y otra vez con una cuerda, es obvio que tengo la capacidad física para lograrlo. Entonces no hay ninguna razón por la cual no pudiera hacerlo sin la cuerda.

 

¿Qué piensas sobre el destino, en tanto que eres escalador? Al ver lo que haces, muchos pensarían que te encuentras en el limbo entre la vida y la muerte.

Espero que estén equivocados, pero quién sabe. Nunca he sido religioso o espiritual en ningún sentido. No creo mucho en el destino. Veo la vida como probabilidades, oportunidades y realidad. El destino no entra en esa concepción de vida, pero sí reflexiono sobre la mortalidad y sobre el poco tiempo que tengo. Estoy consciente de que tengo tiempo limitado en este mundo y debería aprovecharlo al máximo, y hacerlo lo mejor que pueda. Creo que el deseo de ser mejor al escalar sí proviene en parte de saber que sólo estaré vivo por un tiempo limitado.

 

¿Tienes idea de cuál será tu próximo gran reto?

No tengo idea. En lo que se refiere a retos de la magnitud de El Capitán, creo que sólo dentro de un año o dos me volverá a inspirar algo así. Ya veremos.

Podría decirse que haces cosas que la mayoría no haría porque el miedo no se lo permite. ¿Qué es lo que te diferencia del resto? ¿Aprendiste a controlar el miedo o es algo nato?

Una parte se debe a que he pasado bastante tiempo teniendo miedo. Tengo mucha experiencia lidiando con él, probablemente más que una persona promedio. Y creo que eso me permite saber con certeza si en verdad estoy en peligro o si puedo hacer algo al respecto, sin importar si el miedo que siento es relevante o no.

 

¿Entonces es como una práctica?

El funcionamiento del cerebro y el miedo es súper interesante y complicado. En 2016, la revista Nautilus (http://nautil.us/issue/39/sport/the-strange-brain-of-the-worlds-greatest-solo-climber) publicó un estudio sobre mi amígdala. Una de las cosas que aprendí es que mi cerebro se ilumina un poco menos de lo normal, me encuentro en el lado más opaco del espectro de las reacciones al miedo. Si a eso le agregamos muchísimos años de exposición al miedo, creo que llegaría un punto en el que ya ni siquiera se iluminaría.

 

¿Por qué escalas?

Porque es increíble.

 

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