Arte

El trampolín del pensamiento mágico

Reseña de Evil Eye

Por Sabina Orozco

6 abr 2020

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Labour in a Single Shot, proyecto dirigido por Antje Ehmann y Harun Farocki, reúne cortometrajes de distintos realizadores del mundo. Los trabajos se distinguen por grabarse en una sola toma y sin cortes con una duración que no exceda los dos minutos. Evil Eye, de Leandro Listorti, forma parte de dicha iniciativa. El filme muestra en un plano sumamente cerrado cómo se ejecuta el método de agua y aceite para purificar el mal de ojo, fenómeno que —según el imaginario popular— es capaz de enfermar a quien lo padece e, incluso, matarlo. El cortometraje de Listorti exhibe un plato hondo con bordes pintados de flores y lleno de agua. A continuación una mano se mueve sobre el plato haciendo la señal de la cruz, luego se vierte aceite sobre el líquido.

Independientemente del conocimiento y la credibilidad del espectador, Evil Eye desprende un halo de misterio al no exponer a los participantes de la escena. Solo se sabe que la mano pertenece a una mujer al identificar el timbre de la voz que dice

Mira, cuando no hay mal de ojo quedan las gotas como caen; cuando hay mal de ojo revientan y no se nota el aceite, ¿ves?”

La ausencia de una toma que revele los rostros o mayor información de quienes interactúan genera incertidumbre. La atmósfera se enrarece por la dosificación de las imágenes, tal restricción crea temor aunque quien observe pertenezca a una sociedad que privilegie el conocimiento científico.

Jean Mohr sostiene:

ante cualquier fotografía, el espectador proyecta algo de sí mismo. La imagen es como un trampolín” (Otra manera de contar, 1998).

La sentencia de Mohr también es aplicable a las secuencias de imágenes. Una de las virtudes de Evil Eye radica en su capacidad de generar múltiples conclusiones por parte del observador, lo induce a cuestionar el sentido de las acciones capturadas, a abandonar la linealidad del raciocinio de occidente y a dar saltos en distintas direcciones mediante la especulación, impulsándose desde su propio pensamiento mágico.

En el libro citado más arriba, Mohr y Berger afirman: “Una fotografía es un lugar de encuentro donde los intereses del fotógrafo, lo fotografiado, el espectador y los que usan la fotografía son a menudo contradictorios. Estas contradicciones ocultan al mismo tiempo que aumentan la ambigüedad natural de la imagen fotográfica”. De nuevo, trasladando las cualidades de la fotografía al cine, Evil Eye se perfila como un interesante detonador de ficciones, las cuales se construyen gracias a la indeterminación exacerbada entre el filme y el receptor.

Sabina Orozco (Oaxaca, 1993). Estudió Letras Hispánicas en la UAM. Ha publicado textos críticos y de ficción en medios como Este País, Tierra Adentro, Milenio y Punto de Partida. Fue becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de Narrativa.

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