Entre la soledad y el acompañamiento

Sobre La Mami

Por Sandra Ramírez

20 abr 2022

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La historia se desarrolla en el baño de mujeres del cabaret Barba Azul. Ahí doña Olga, alias La Mami, una mujer mayor, se encarga del aseo de los sanitarios y de repartir cuadritos de papel higiénico a quien entra a cambio de “lo que gusten cooperar”. Además, La Mami es observadora y escucha de las mujeres que atienden en el cabaret a los clientes, y es que ellasabe cómo funciona el ambiente en el que está pues también fue fichera y ahora es la protagonista del documental de Laura Herrero Garvín.

Al caer la noche, decenas de mujeres, en su mayoría madres solteras, arriban al baño para comenzar un ritual de belleza en frente de los espejos del lugar: se pintan los labios, arreglan su cabello, cambian los pantalones de mezclilla por faldas, se perfuman y bromean entre ellas. Aunque mantienen reservados ciertos aspectos de su vida, todas comparten cosas en común: el desagrado y fastidio por ciertos clientes y la necesidad económica que las obliga a trabajar ahí.

Sobre todo, vemos de cerca a Carmen, quien adopta el nombre de Priscila, una mujer proveniente de Tijuana cuyo hijo de 22 años es diagnosticado con cáncer y tiene continuas visitas a un hospital en la Ciudad de México. Priscila es viuda y tiene otros hijos, debe juntar dinero. Para ello, tendrá que perder el miedo a utilizar su compañía como herramienta de trabajo en el cabaret.

“Para nosotras no son putas, son trabajadoras sociales o damas de compañía”

“Para nosotras no son putas, son trabajadoras sociales o damas de compañía”, asegura La Mami en una de las escenas de la película. La tarea de estas mujeres es acompañar a los hombres que asisten como clientes, beber y bailar con ellos para después asegurarse de recibir su paga. Pese al cansancio, disgusto o tristeza, ese es su principal objetivo: conseguir dinero para los juguetes de Reyes Magos de sus hijos, para sostener a sus familias.

La Mami observa con nostalgia y reza por las trabajadorascomo quien alguna vez estuvo en su lugar. De hecho, ella pasó años trabajando en el ambiente del cabaret por sus hijas, y una de ellas fue asesinada. A pesar de ser una adulta, siente necesario trabajar, mantenerse en movimiento. El rincón del baño donde diariamente se sienta a acompañar a las mujeres y a recibir a las clientas que entran se convirtió en su pequeño hogar.

Este acercamiento íntimo a la cotidianidad de un trabajo tan antiguo como el de las damas de compañía permite atravesar realidades que se congregan en un mismo espacio. No sabemos quiénes son esas mujeres afuera del baño donde se preparan para una nueva jornada laboral, ni la rutina que tiene La Mami fuera del asiento donde recibe las bolsas de las trabajadoras para resguardarlas. Sin embargo, basta observarlas a través del espejo para percibir su preocupación y sus emociones en el ambiente en el que se desenvuelven.

Laura Herrero Garvín, realizadora española directora de La Mami, rescata a través del lente la agonía que supone la costumbre. También regala las risas de los chistes entre las mujeres trabajadoras del cabaret, el rostro esperanzado de La Mami y pedazos de la complicidad que se teje entre ellas, a pesar de que cada una sabe que cuidarse a sí misma es una tarea que tienen que vivir en soledad.

 

Sandra Ramírez es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UNAM y prestadora de servicio social en Ambulante. Periodista en formación. Aprendiz y observadora en constante movimiento. Interesada en la cobertura de violación a los derechos humanos, cuidado de las infancias y violencia contra las mujeres.

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