Heridas que construyen. Sobre el documental Negra

Por Sandra Ramírez

20 may 2022

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“¿Esto me pasaba solo a mí o también le pasaba a otras?” Esta es la pregunta detonadora del documental Negra, dirigido por Medhin Tewolde Serrano. El cuestionamiento surge a partir de una revisión a su vida personal, del saberse negra en un país donde el racismo ciega la convivencia y abre brechas.

Negra recupera las voces de cinco mujeres que se ven atravesadas socialmente por su color de piel y a quienes han tratado de obligar a negar su identidad. La cámara refleja en los testimonios de todas ellas un problema que, si bien trastoca sus vidas de manera personal, se trata de una cuestión estructural que resulta necesario reconocer y erradicar de fondo.

¿Esto me pasaba solo a mí o también le pasaba a otras?

Al inicio del documental se muestra un escenario de color negro con dos sillas de madera en medio, posicionadas una en frente de la otra. En una de las sillas está Medhin Tewolde, la directora, y al sentarse frente a la otra silla vacía, comienza un ejercicio introspectivo: ¿Qué le diría ella a aquel niño que en su infancia le dijo “negra” con una connotación negativa? ¿Qué implica que el haber sido llamada “negra” marcara un antes y un después en su vida?

Las palabras son tan poderosas que son capaces de causar heridas o de sanarlas. En la infancia, sobre todo, la manera de concebir y significar las palabras es vital para el reconocimiento de la personalidad y para la construcción de una identidad. Ser llamada “negra” por primera vez y haber recibido risas y miradas luego del nombramiento, le dio a la directora una razón para comenzar a cuestionarse el significado de su cuerpo en el mundo. Años después, encontró en el documental una herramienta para reconocerse con otras mujeres negras que, con el tiempo, también han transformado su experiencia racista.

Negra se trata de un producto audiovisual donde Medhin Tewolde crea un diálogo horizontal para retratar a la otredad sin segregarse a sí misma de ese grupo. Recupera elementos como la importancia del cabello, del baile y del arte para la búsqueda y reflejo de la identidad. También, dota de significado la acción de perdonar y lleva a la reflexión sobre un proceso difícil de concretar, pues sanar las heridas cuesta.

Desde la pérdida de relaciones por ser discriminadas hasta el tejimiento de estas con personas blancas para “adelantar la raza”, las mujeres entrevistadas dan cuenta de cómo el racismo les ha designado una forma específica de relacionarse con los otros. Algo que, al final, les ha empujado a sentirse ajenas al espacio que habitan.

Las personas le huyen a los gatos negros por creerlos de mala suerte. Se dice tener un día negro cuando las cosas no andan bien. ¿Qué ocurre con el adjetivo “negro” cuando se le atribuye al cuerpo de una persona?, ¿por qué tiene que ser negativo?

En su documental, la mirada de Medhin Tewolde no apunta únicamente hacia las mujeres de las que recupera testimonios. También observa a aquellos habitantes que niegan la existencia de las personas negras a su alrededor, al tiempo que se niegan a sí mismos como tales. Dicha observación destapa una necesidad urgente para las comunidades: reconocerse a través de la piel para reivindicar su lugar en la sociedad.

En México, las personas que se reconocen como afromexicanas representan un 2% de la población total del país. De ellas, una mitad se compone por mujeres y otra por hombres. El 50% de la población afromexicana se concentra principalmente en seis entidades del país: Guerrero, Estado de México, Veracruz, Oaxaca, Ciudad de México y Jalisco.

La directora visita, específicamente, experiencias que se desarrollan en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca; sin embargo, deja claro que el racismo se produce y reproduce en todo el país, provocando marcas en las personas que viven esta violencia.

Este documental se convierte en una invitación a repensar la fortaleza e impacto de las palabras y el cómo las heridas que estas causan pueden ser utilizadas para la formación personal; que el racismo se traduce no solo en adjetivos, sino también en acciones y miradas, que se trata de una violencia naturalizada contra la que hay que proceder.

 

Sandra Ramírez es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UNAM y prestadora de servicio social en Ambulante. Periodista en formación. Aprendiz y observadora en constante movimiento. Interesada en la cobertura de violación a los derechos humanos, cuidado de las infancias y violencia contra las mujeres.

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